Historias mínimas

Como es habitual, en ESPNtenis.com repasamos las historias paralelas de la semana tenística. Detalles, curiosidades, frases destacadas y todo el color del circuito.

De caballeros y reinas
Después de los dolores, las náuseas, la pastilla y los retorcijones, Rafael Nadal encontraba la luz al final del tunel ante Tim Smyczek. Habiendo estado contra las cuerdas, 1-2 en sets, el español se encontraba ahora sacando para match, 6-5 y 30-0. Pero otra vez un motivo extradeportivo fruncía su ceño: un grito desde el público llegaba al momento del saque y lo hacía fallar el golpe.

Del otro lado de la red, sin ser parte del problema, Smyczek prefirió ser la solución: le dijo al umpire que su rival repitiera el punto, cuando se hallaba a dos pelotas de definir un quinto set. "Claramente le molestaron los gritos y creo que era algo correcto de hacer -explicó luego el estadounidense-. Rafa lleva más de 10 años en el circuito y nadie le ha visto robar un punto".

Postal de una caballerosidad que no pasó desapercibida: "Lo que hizo representa algo que está más allá del juego en sí: el espíritu deportivo", remarcó Djokovic. Wawrinka aportó una consideración interesante: "Fue sin dudas un gran gesto, algo que no se ve todos los días. Y para ser honestos, yo ni sé si hubiera hecho algo igual en un momento así. Quiero creer que sí, pero son cosas que uno nunca se pregunta. Simplemente reacciona en el momento".

Andy Murray también se sumó al debate del partido de Nadal, pero desde otro ángulo. "Cuando yo tuve calambres en el US Open me dijeron que era una reina del drama, que tenía que ver a un psicólogo, que estaba fingiendo... Fueron muy injustos conmigo y yo estaba con mucho dolor. Esta vez no oí a nadie mandar a Rafa al psicólogo...".

Vencer al cuerpo
Rafael Nadal no fue el único en padecer mareos y dolores estomacales en su recorrido en Australia. En el primer día de acción, Christina McHale ofreció una imagen difícil de describir en la lejanía de la cancha 15.

Un set por lado ante Stephanie Foretz, la estadounidense debía sacar 4-4. Tenía, ya, la pelota en su mano, pero no abandonaba el pedazo de sombra que había en una esquina de la pista, inclinada y con la cabeza casi apoyada en la lona de fondo.

Tras largos segundos sin siquiera moverse, McHale no resistió más y vomitó en plena cancha: "Fue bastante dramático, pero lo que más me avergonzó fue que les haya tomado tanto limpiarlo", repasó la jugadora post partido.

¿Cómo siguió después de aquella escena? "La verdad es que me hizo sentir mucho mejor". McHale siguió en cancha, salvó un match point en un tercer set que se extendió por casi dos horas y terminó festejando por 12-10.

Banda sonora
"Esperaba tener más apoyo verbal de mi entrenador. Algunos jugadores lo necesitan, otros no. A mí me gusta que me alienten. Si mi coach se va a quedar ahí sentado, aplaudiendo los puntos, yo quiero escucharlo". La insólita queja pública resonó en Melbourne 12 meses atrás, en boca del inefable Marinko Matosevic.

El dardo era para Mark Woodforde, leyenda del circuito de dobles (12 títulos de Grand Slam, un oro olímpico) y por entonces en el banco de Matosevic. Escena, claro, que no duró mucho tiempo más. "Fue poco profesional su comportamiento. Tiene que tomar responsabilidad por lo que hace en la cancha. Es fácil culpar a otros", se descargaba el ex-N°1 por entonces. Meses después, terminaban la relación.

Pero en el regreso a Melbourne, el tema volvió a la superficie. Marinko debutó con victoria ante Kudryavtsev (la primera en Australia para él, después de cinco caídas) y su nuevo entrenador, Ashley Fisher, se deshizo en aplausos y ruidosos festejos. ¿Reacción natural o solo para mantener contento a su pupilo?

La respuesta, a tono con la increíble historia: "Me muestro así porque sé que eso es lo que quiere. Me cuesta porque no tiene que ver mucho con mi personalidad, pero desde el primer día supe que era una prioridad para él", le explicó al Sydney Morning Herald. "Lo hago lo mejor que puedo".

Bajar para subir
En el cierre de 2014 fue Vera Zvonareva quien participó de un ITF de 10 mil dólares después de casi 15 años sin pisar un torneo de esas características. La razón de fondo era retomar ritmo y confianza, luego de seis meses sin jugar y apenas ocho partidos oficiales en dos años y medio.

Esta semana, otro nombre destacado bajó hasta la última escala del circuito profesional para volver a sentar las bases de su juego: Benoit Paire, Top 30 hace menos de un año, pero hoy hundido en el puesto 135, obra de tres meses de ausencia por lesión y un regreso en muy malas condiciones, con nueve derrotas en 10 partidos.

Ya en 2015, el francés había arrancado el año en la misma sintonía: cuatro caídas en single, combinando Copa Hopman y la qualy de Australia, donde solo arañó cuatro games. Y el revés en Melbourne caló hondo: el galo retornó a su país, solicitó una invitación para el Future de Bressuire e hizo efectivo su regreso a un circuito que no visitaba desde 2010.

La movida, por lo pronto, parece haber cumplido con su cometido: Paire se quedó con el título ante rivales, todos, por debajo del puesto 400. Ahora habrá qué ver cómo se reincorpora al primer circuito, ese que a esta altura de 2014 lo tenía avanzando dos rondas en un Grand Slam.

Sin vueltas
La protocolar entrevista post partido seguía su cauce normal. Dos, tres preguntas descontracturadas con la televisión local en plena pista, algún saludo al público y fin de la historia. Pero en el cierre, a propósito de una consulta sobre la ropa de la protagonista, llegó el detonante: "¿Puedes dar una vuelta así nos lo muestras?".

Eugenie Bouchard, la involucrada en esta crónica, giró tímidamente y salió del paso. "No me molestó, me tomó por sorpresa. Creo que fue algo del momento, pero personalmente no me sentí ofendida", recapituló días después. "Lo que me sorprende es que algo tan pequeño haya cobrado tanta vida propia. Yo prefiero enfocarme en mi tenis", completó.

¿Por qué tanto revuelo? Porque los dos segundos que le tomó a Bouchard complacer al entrevistador y dar la vuelta en la cancha ya habían alcanzado para poner de nuevo sobre la mesa el debate acerca de la igualdad de género en el tenis.

"El periodista se pasó de la raya. Fue algo verdaderamente sexista. Si a las chicas les piden que hagan eso, entonces deberían hacer lo mismo con los hombres", disparó Billie Jean King.

"A mí también me lo han pedido, pero sentía que no hacía falta desviar una atención extra. No sé si es o no sexista, pero sé que yo no se lo reclamaría a Roger o Rafa", agregó Serena. Aunque opuso: "Igual la vida es muy corta para quedarse obsesionados con algo así".

Maria Sharapova tampoco quiso darle vueltas al asunto y, consultada en conferencia, sacó la pelota de la cancha: "Estoy seguro que todos ustedes ya le han dado al tema la cobertura que merece. A mí particularmente no me interesa en absoluto".

Dolor compartido
Él es amigo y ella, una colega con la que tiene bastante en común. Ambos persiguen sus propias ambiciones en Melbourne, pero vivieron la tristeza del otro en carne propia. Roger Federer, Stan Wawrinka y Serena Williams, los nombres detrás de los títulos.

12 meses atrás, era Federer quien se sentaba a ver a Wawrinka en la televisión y cómo batallaba cinco sets ante Djokovic en cuartos. "Hasta el quinto set lo miré solo. Luego se sumó Mirka y vimos juntos todo el final. Cuando Stan ganaba algún punto importante chocábamos las manos, agitábamos los puños. Y cuando terminó yo ya estaba de pie, con los brazos en alto como él", relataba Roger, abriendo una puerta a su intimidad como hincha.

Esta vez, la situación -y el resultado- se dio a la inversa: "Miraba el partido y no lo veía cómodo a Roger. Se podía notar eso. Creo que Seppi jugó muy bien, como él lo puede hacer. Fue una gran sorpresa para todos, sin dudas. Pero Roger no estaba en su mejor día. Cuando él comete ciertas dobles faltas, eso quiere decir que algo no anda bien", explicó Wawrinka.

La N°1 de la WTA fue más explícita: "Yo no quedé nada contenta, para ser honesta. Hinchaba por Roger. Venía jugando tan bien, que sorprendió. Por otro lado, Seppi jugó increíble, bien en todo sentido. Si quieres vencer a los mejores, eso es lo que tienes que hacer. Creo que demostró que podía hacerlo constantemente durante cuatro sets. No creo que el problema haya sido que Roger jugó mal, sino que el italiano rindió muy bien".