Apenas se sacó las rodilleras y las zapatillas de jugador profesional, Daniel Castellani se calzó el buzo de entrenador: el vóley nacional vivía un conflicto interno y el excapitán asumió al frente de la Selección Argentina masculina en 1993 para conciliar las partes y profundizar una obligada renovación generacional.
Debutó en el Sudamericano de ese año, en Córdoba, donde jugó la final contra el multiestelar Brasil que había ganado el oro olímpico en Barcelona ’92.
Desde entonces, Castellani fue edificando una notable carrera como entrenador que lo llevó a dirigir clubes y seleccionados en Argentina, Italia, Polonia, Finlandia, Turquía, Bélgica, Brasil y Grecia. Un auténtico trotamundos que, lamentablemente, murió este 25 de junio de 2026.
En aquellos primeros años al frente del seleccionado argentino masculino, el excapitán de la Generación de los Bronces –medalla olímpica en Seúl 1988 y podio en el Mundial Argentina 1982- aún no había explotado su máximo potencial.
La hasta entonces inédita medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995, en una final infartante contra EE. UU., fue el pico máximo de ese ciclo, que también incluyó algunas victorias imborrables contra Italia –por entonces monarca absoluto del vóley masculino- en la Liga Mundial 1998 y, previamente, un debut victorioso contra Brasil en los Juegos de Atlanta 1996.
Su primer club en el exterior fue Telephonica Volley Gioia, pero poco tiempo después ocurrió algo inesperado.
El Mundial Argentina 2002 generó gran expectativa y el conductor televisivo Marcelo Tinelli, por entonces rey absoluto del rating, decidió repatriar a Castellani para que dirigiera Bolívar, el equipo de la ciudad en la que nació la estrella mediática del momento.
La Liga Argentina tuvo una expansión inusitada y el equipo de Castellani se coronó campeón de las temporadas 2002-2003 y 2003-2004.
Los éxitos de Castellani en el exterior
Una vez que dejó Bolívar, Castellani asumió la conducción técnica de SKRA Belchatow de Polonia, con el que ganó la liga polaca, la más fuerte del planeta después de la italiana, en tres ocasiones: 2005-2006, 2006-2007 y 2007-2008.
Con ese equipo también se subió al escalón más alto del podio en la Copa de Polonia 2006-2007 y 2008-09, en una época gloriosa en la que el club fue tercero en la Champions League europea 2007-2008.
Con semejante éxito en SKRA Belchatow, la federación polaca lo eligió para dirigir la selección nacional.
Nueve meses después de asumir el cargo, Castellani llevó a los polacos a la cima continental: fueron campeones del Europeo 2009, ganándole la final a Francia.
Finlandia, Turquía, Polonia, Italia, Brasil y Grecia: más destinos del exitoso Castellani
Después de su éxito con Polonia en el Campeonato Europeo 2009, Castellani asumió como entrenador de la selección de Finlandia y posteriormente volvió a los desafíos de clubes, en otro grande de Europa: Fenerbahçe Grundig.
En 2011-2012, con Fenerbahçe gano la Superliga de Turquía, la Copa de Turqía y la Superliga turca. Triplete estelar.
Después de un regreso a Polonia, para dirigir ZAKSA Kędzierzyn-Koźle (ganó la Copa Polonia en esa temporada), volvió al mando de Fenerbahçe, con el que ganó Challenge Cup europea 2013-2014, uno de los torneos continentales.
Desde Turquía saltó a la Superliga Italia, donde condujo a Sir Safety Conad Perugia aunque no logró asentarse en ese torneo de máxima exigencia.
Su travesía siguió en Noliko Maaseik belga, con el que levantó la Supercopa de Bélgica 2016-2017.
Su destino siguiente fue Taubaté, en la Superliga de Brasil, el máximo torneo de esta parte del planeta y donde había competido en su época como jugador en dos clubes: Fiat/Minas y Bradesco/Atlântica. Inició el camino del plantel que luego comandaría Renán Dal Zotto hasta la corona nacional.
Después retornó a Europa, en dos destinos muy conocidos: Polonia y Turquía. Primero, en el Indykpol AZS Olsztyn polaco y luego, durante dos temporadas más, en Fenerbahçe.
Sus últimos grandes logros de clubes ocurrieron mientras cumplía la doble función de técnico de Las Panteras y entrenador del equipo masculino del Olympiacos, con el que se coronó campeón de la Liga Griega y de la Copa Griega, ambas en 2023-202
Liderazgo, gestión, planificación y pasión hasta el último día
La capacidad de liderazgo, dentro y fuera de la cancha, fue uno de los sellos inconfundibles de Daniel Castellani. Desde que era un prometedor jugador juvenil hasta sus últimos días. A través de los años, por supuesto, incorporó aprendizajes, observó detalles de cada cultura para gestionar sus equipos y no aflojó su pasión.
"Daniel es un número uno a nivel mundial. A mí me parece que intelectualmente está por encima de la media de los entrenadores y que además tiene una inteligencia emocional tremenda", lo elogió Facundo Morando, el entrenador que lo sucedió al frente de Las Panteras, quien lo admiraba profesional y humanamente.
Hasta que su físico y sus energías se lo permitieron, siguió presente en las convocatorias de distintas selecciones argentinas femeninas, desde las de base a Las Panteras, y dio numerosos cursos y capacitaciones en todo el país. Su pasión era expansiva y contagiosa.
Su círculo íntimo, incluidos sus hijos (Iván fue olímpico en 2012) y sus entrañables compañeros de los años ochenta, estuvieron cerca de él en sus últimos días, en los que su inquieta personalidad se fue apagando. Al mismo tiempo que eso ocurría, su nombre se transformaba en leyenda.
No solo se fue un grandísimo voleibolista y entrenador: Daniel Castellani será un nombre sagrado en el Olimpo de los mejores deportistas nacionales. Pasó y dejó huella.
