LeBron James aspira a igualar a Michael Jordan. La máxima, en forma de tesis, tiene que ver con la génesis de su contrato con Philadelphia 76ers: dos años, por el mínimo de veterano, con opción de jugador para su segunda temporada.
El Rey tiene cuatro campeonatos: dos con Miami Heat, uno con Cleveland Cavaliers y otro con Los Angeles Lakers. Tiene 41 años, físicamente ha ganado la batalla contra el tiempo, pero más allá de quebrar todos los números posibles, ha perseguido una sombra en los últimos años: la llamarada roja, procedente de los años noventa, que lo obsesiona desde sus orígenes en la competencia.
LeBron quiere volver a ser campeón. Por primera vez en su vida ha dejado dinero arriba de la mesa para conseguirlo, y entre las posibilidades que tenía, eligió la más potable para alcanzar el objetivo. El quinteto titular es de temer en Philly: al combo perimetral de Tyrese Maxey y VJ Edgecombe, se le sumaron otras dos superestrellas como Jaylen Brown y James. El foco estará, por supuesto, en la posición de centro: Joel Embiid, uno de los mejores jugadores de la Liga, ha sido siempre un activo de riesgo. Sus visitas a la enfermería han sido moneda corriente en los últimos tiempos, habiendo jugado 230 de 410 partidos posibles de serie regular en los últimos cinco años.
De todos modos, los Sixers sonríen. No solo por lo deportivo, también por lo financiero: son el primer equipo que fichó en la misma temporada baja a dos MVP de Finales (Brown y James) y no se pasaron del primer apron. Haber cerrado al Rey por este dinero es algo así como ganarse la lotería comprando un único billete.
¿Cómo se perfila este equipo de Philly a las órdenes de Nick Nurse? Se estima rápido y furioso, en ambos costados de la cancha, con un trailer llamado Embiid que ayudará cuando la velocidad de la ofensiva y la defensa se estabilice. Nos informa SIG que James (343) y Maxey (382) son los jugadores que más puntos hicieron en transición en la temporada 2026-27. Y hasta donde todos sabemos, ni Edgecombe (14°, 225) ni Brown (10°, 253) son de jugar pausado, así que habrá que esperar un ritmo eléctrico de estos nuevos Sixers.
La última vez que los Sixers jugaron Finales de Conferencia fue en 2001, cuando tenían en sus filas a Allen Iverson y Larry Brown era el coach. En aquella oportunidad, llegaron a las Finales NBA y perdieron ante el exequipo de LeBron, Los Angeles Lakers, en aquellos años propiedad de Shaquille O'Neal y Kobe Bryant.
Más de un cuarto de siglo después, Philly apunta a renacer de la mano del Rey. ¿Tienen lo necesario para arrebatarle a New York Knicks el cetro del Este? ¿Podrán vencer una vez más a Boston Celtics, diezmado ahora por la salida de Brown? No será fácil, pero los nombres prometen. La economía de la gerencia general cierra. Y los fanáticos se ilusionan.
El sueño de Philadelphia se hermana con el de LeBron. Los Sixers buscan ganar un título que se niega desde 1983 cuando Moses Malone hizo sonreír al pueblo rojo azul y blanco. Y James no busca uno: busca dos campeonatos, para poder, por fin, alcanzar la sombra de MJ y descansar en paz como leyenda en el Monte Rushmore.
Ni ustedes ni yo: a partir de ahora, para James y los Sixers, será nosotros. Una nueva sociedad llega en la carrera del genio de Akron. La persecución de la gloria le ganó, por primera vez en su carrera, a las montañas de dinero.
Nunca es demasiado tarde para intentarlo.
