¿Qué significa para la WNBA el retiro de Cathy Engelbert?

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La comisionada dejará el cargo a finales de 2026 tras siete años marcados por el crecimiento y la tensión con jugadoras


La WNBA ha cambiado considerablemente desde que Cathy Engelbert asumió el cargo en 2019. Engelbert anunció el viernes que se retirará al final de este año. Su gestión incluyó dos convenios colectivos, un enorme aumento en el valor de las franquicias, una expansión que llevará a la liga a tener 18 equipos en 2030 y una presencia global mucho mayor.

Engelbert recibe gran parte del crédito por esos avances, pero también fue objeto de numerosas críticas durante sus siete años en el cargo, especialmente por su relación con las jugadoras.

¿Qué legado deja Engelbert? ¿Qué cualidades debe buscar la WNBA en su próxima comisionada? ¿Cuáles serán las prioridades de esa persona durante su primer año? ESPN analiza el cargo de comisionada de la WNBA: la persona que lo deja y lo que espera a quien tome su lugar.


¿Cuál es el legado de Engelbert como comisionada de la WNBA?

Michael Voepel: He cubierto la WNBA desde su primer día y he trabajado con todas las personas que han dirigido la liga. El cargo se denominaba presidencia hasta que el título cambió a comisionada durante la gestión de Engelbert. Cada una aportó sus propias habilidades y estuvo al frente de la liga durante distintas etapas de su crecimiento.

Val Ackerman era abogada y desempeñó un papel fundamental en la creación de la liga. Donna Orender trabajó para aumentar su visibilidad, al mismo tiempo que ayudaba a mantenerla con vida durante la crisis financiera mundial de 2007 a 2009. Laurel J. Richie fue la primera mujer negra en asumir el liderazgo de la liga, mientras que Lisa Borders, también una mujer negra con amplia experiencia empresarial, dirigió la WNBA durante el periodo en que las jugadoras comenzaron a realizar acciones públicas relacionadas con iniciativas de justicia social.

Engelbert, quien anteriormente fue directora ejecutiva de Deloitte, llegó procedente del mundo financiero. Durante su primera conferencia de prensa en 2019, señaló como objetivos expandir la liga, hacerla económicamente viable y mejorar la experiencia de las jugadoras. Todas esas cosas sucedieron. Más allá de los errores cometidos por Engelbert, la liga se encuentra en una situación mucho mejor al momento de su salida.

Kendra Andrews: Aunque Engelbert consiguió muchos logros durante su gestión, considero que el último año, marcado por las tensiones con las jugadoras, terminará opacando todo lo demás.

Cuando Napheesa Collier se sentó ante los medios durante su entrevista de salida en septiembre de 2025 y expresó la crítica pública más fuerte que una deportista ha dirigido contra una comisionada, y posteriormente recibió el respaldo de sus compañeras, aquello pasó a convertirse en el legado de Engelbert. Desde entonces, prácticamente no ha habido comentarios positivos sobre ella por parte de las jugadoras de la WNBA.

La gente recordará los abucheos que recibió durante las finales de la Commissioner's Cup y los fines de semana del Juego de Estrellas de la WNBA. También recordará lo largas y conflictivas que fueron las negociaciones del convenio colectivo de 2026, así como las múltiples voces alrededor de la liga que pidieron un cambio de liderazgo.

Dos cosas pueden ser ciertas: Engelbert impulsó gran parte del éxito de la liga y no fue una figura querida por las jugadoras. Esto último será lo más recordado.

Kareem Copeland: Es probable que con el tiempo se olviden los enfrentamientos: la difícil relación con las jugadoras, la demora en mejorar los viajes y otras condiciones generales de la liga, y su tendencia a preocuparse demasiado por los grupos de propietarios más antiguos mientras la competición crecía con nuevos dueños dispuestos a invertir mucho más.

La conclusión es que la liga alcanzará la mayor cantidad de equipos de su historia cuando lleguen Detroit y Cleveland, disputará el mayor número de partidos que haya tenido, firmó el contrato de transmisión más grande en la historia del deporte femenino y consiguió un convenio colectivo que transformó a la WNBA y abrió una nueva era con los primeros salarios de un millón de dólares.

Cuando la gente recuerde esta época dentro de 10 o 20 años, eso será lo que permanecerá.


¿Cuáles fueron los mayores logros de Engelbert como comisionada?

Andrews: Organizar la burbuja de la WNBA durante la pandemia de COVID-19 en 2020 fue un enorme logro para Engelbert. La temporada de 22 partidos disputada en Florida, en medio de una pandemia mortal y de la conmoción nacional provocada por las muertes de George Floyd y Breonna Taylor, colocó a la WNBA bajo una nueva atención pública.

Esto permitió que la liga dedicara aquella temporada a las injusticias sociales. Al mismo tiempo, las audiencias y el nivel de juego mostrados en la denominada “Wubble” prepararon a la competición para alcanzar durante los siguientes cinco años un grado de éxito que nadie habría podido anticipar, especialmente dadas las circunstancias.

Aquella temporada reducida de 2020, celebrada poco después de la aprobación del convenio colectivo de ese año, preparó a la WNBA para un crecimiento y una exposición que contribuyeron a llevarla hasta su situación actual.

Copeland: El convenio colectivo de 2026 es la respuesta más evidente, mientras que la gestión de la pandemia y de las injusticias raciales de 2020 también representó un enorme éxito.

Sin embargo, la simple decisión de utilizar vuelos chárter, pese a la resistencia de Engelbert durante años, significó mucho más que una mejora en la comodidad. Influyó en la salud y seguridad de las jugadoras, en la forma en que la liga podía programar los partidos y en el funcionamiento general de los equipos durante la temporada.

Ver a planteles completos esperando junto con el público en las áreas de recogida de equipaje era una imagen sorprendente. Una sola decisión afectó tantos aspectos de la liga que ahora resulta curioso recordar que apenas en 2022 las New York Liberty recibieron una multa de $500,000 por contratar vuelos chárter.

Voepel: Desde una perspectiva exclusivamente financiera, el enorme aumento en el valor de las franquicias durante la gestión de Engelbert fue su mayor logro. Eso permitió mejorar los viajes y las instalaciones, además de impulsar la expansión.

Cuando James Dolan puso en venta a las New York Liberty en noviembre de 2017, prácticamente afirmó que el equipo no tenía ningún valor para él. Joe y Clara Wu Tsai compraron la franquicia a comienzos de 2019 por una cifra de entre 10 y 15 millones de dólares. Ahora, las Liberty han alcanzado una valoración de hasta 600 millones de dólares.

La popularidad de jugadoras como Caitlin Clark y de la liga en general incrementó considerablemente el valor de las franquicias. Sin embargo, esos aumentos ocurrieron con Engelbert al frente.


¿En qué áreas tuvo dificultades Engelbert como comisionada?

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Andrews: Una jugadora señaló que Engelbert era demasiado reactiva. Rara vez ella o la liga se anticiparon a los problemas que afrontaban la WNBA y sus jugadoras. La seguridad de las deportistas y el odio y los abusos en internet son algunos ejemplos.

Con respecto a internet, existe un límite para lo que puede hacerse. Sin embargo, la queja estaba relacionada con cuánto se agravaron esos problemas antes de que la liga se pronunciara públicamente.

Algunas personas también consideraron insuficiente la reacción de Engelbert ante esas situaciones. En septiembre de 2024, Engelbert no condenó el comportamiento racista y agresivo surgido alrededor de la rivalidad entre Caitlin Clark y Angel Reese. En cambio, declaró a CNBC que las rivalidades eran buenas para la liga.

Posteriormente reconoció que “no estuvo a la altura” con su declaración inicial y dijo que había sido una experiencia de aprendizaje. Después aseguró que “no hay espacio para el racismo, la misoginia ni la homofobia en la WNBA”, pero volvió a perder una oportunidad de rechazar rápidamente un tema que desde entonces se ha convertido en un gran problema dentro de las conversaciones sobre la liga.

Voepel: Como señaló Kendra, Engelbert calculó mal la manera de responder a las preocupaciones de las jugadoras y no consiguió construir suficientes alianzas entre los propietarios ni entre las propias deportistas.

Algunos de sus críticos también podrían señalar como un gran error la ronda de capital de 2022, cuando la WNBA vendió a inversionistas una participación del 16% por 75 millones de dólares. Sin embargo, esa decisión debe analizarse dentro del contexto del momento.

La WNBA necesitaba urgentemente esa inyección de dinero y casi nadie esperaba el rápido crecimiento que experimentó desde entonces. A comienzos de 2022, el “efecto Caitlin Clark” todavía no había alcanzado toda su dimensión. Despegó en 2023, durante su tercer año en Iowa, y la WNBA todavía se recuperaba de la temporada de 2020 afectada por la pandemia.

Por eso, no considero que aquella ronda de capital haya sido un fracaso, sino una decisión tomada en un momento desafortunado dadas las circunstancias.


¿Quiénes podrían ser consideradas para ocupar el cargo?

Voepel: Bethany Donaphin, responsable de las operaciones de la liga, conoce muy bien las exigencias del puesto de comisionada y jugó brevemente en la WNBA después de su carrera universitaria en Stanford.

Otros dos nombres mencionados son los de la exjugadora Swin Cash y Nneka Ogwumike, alera de Los Angeles Sparks que está próxima a retirarse y que durante mucho tiempo ha sido presidenta de la asociación de jugadoras.

Cash posee experiencia administrativa gracias a su etapa como vicepresidenta sénior de los New Orleans Pelicans de la NBA. Ogwumike tiene una amplia experiencia con la liga debido a su participación en dos convenios colectivos anteriores, pero ha estado del otro lado de la mesa de negociación. Como comisionada, tendría que trabajar para los propietarios.

En definitiva, se trata de una contratación enorme para Adam Silver, quien nombrará a la máxima responsable de la WNBA por tercera vez desde que asumió como comisionado de la NBA en 2014.


¿Qué necesita la WNBA de la sucesora de Engelbert, especialmente durante el primer año?

Voepel: En primer lugar, debe reparar la relación entre la oficina de la comisionada y las jugadoras actuales y retiradas. Esa no fue una fortaleza de Engelbert y perjudicó la percepción de su gestión.

La nueva comisionada debe establecer una relación de confianza con las jugadoras. Sin embargo, ellas también tienen que asumir su parte de responsabilidad. Durante los últimos años les ha resultado fácil criticar públicamente a la comisionada o a la liga por todo aquello que no les gusta o que salió mal, incluso cuando esas críticas no fueron constructivas.

Parece probable que cualquier nueva comisionada tenga un periodo de “luna de miel” en el que muchas jugadoras estarán satisfechas simplemente por contar con una persona diferente. Pero para que la relación pueda crecer a partir de ese momento, ambas partes tendrán que comunicarse y respetarse.


¿Qué habilidades o cualidades necesita la próxima comisionada?

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Voepel: La comisionada de la WNBA debe ser una diplomática experimentada. Existen muchos sectores involucrados en la administración de una liga.

Evidentemente, están las jugadoras. También están los propietarios —y hay que recordar que la comisionada trabaja para ellos—, muchos de los cuales llevan años en la liga, mientras que otros todavía están aprendiendo su funcionamiento.

Están los aficionados: algunos han seguido la competición durante décadas y otros acaban de conocerla. También existen empresas y patrocinadores que llevan mucho tiempo vinculados con la WNBA, pero todavía necesitan sentirse valorados, además de los nuevos socios que deben ser desarrollados.

También está el hecho de que la comisionada de la WNBA tiene un jefe: el comisionado de la NBA.

La nueva comisionada tendrá que relacionarse con una cantidad cada vez mayor de medios de comunicación y aficionados, entre los cuales existen personas que llevan décadas siguiendo la competición y otras que apenas comienzan a hacerlo.

La sucesora de Engelbert debe encontrar una mejor manera de abordar las tensiones raciales cuya existencia todos conocen, pero que son difíciles de tratar de una forma constructiva. También existen problemas sociales que parecen adquirir una dimensión mayor dentro del deporte femenino.

La WNBA actual apenas puede compararse con la de hace siete años, y eso es algo muy positivo. Sin embargo, un ecosistema más grande —por utilizar uno de los términos favoritos de Engelbert— también genera más oportunidades y desafíos.

Otros deportes femeninos también están creciendo y, aunque existe camaradería entre ellos, la WNBA quiere convertirse en la principal liga deportiva femenina del mundo.

Eso requiere participación e inversión internacional desde las categorías formativas del baloncesto femenino. También exige definir la relación a largo plazo de la WNBA con Unrivaled y utilizar las redes sociales de una manera mucho más inteligente para impulsar el crecimiento y transmitir mensajes saludables.

La WNBA encontró nuevas velocidades durante la gestión de Engelbert. Ahora llegó el momento de pisar realmente el acelerador.

Copeland: Tener una relación más cordial con las jugadoras siempre parece positivo en teoría, pero el público general suele olvidar que los comisionados trabajan para los propietarios y los representan. Siempre existirán conflictos.

Como señaló Kendra anteriormente, la liga suele meterse en problemas por reaccionar lentamente cuando surgen dificultades, en lugar de anticiparse a ellas. Engelbert tenía experiencia empresarial y esa era su mayor fortaleza, pero la liga reaccionaba tarde ante problemas que podían haberse previsto.

Desde los problemas con el arbitraje y la venta de las Connecticut Sun hasta la seguridad de las jugadoras y el debate actual sobre las personas transgénero, la liga frecuentemente intentó ponerse al día cuando el problema ya había avanzado. Esto aumentó todavía más el distanciamiento con las jugadoras.


¿Está la WNBA en una mejor situación que cuando Engelbert asumió el cargo?

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Andrews: Sin ninguna duda, sí. La WNBA de 2026 ha crecido y cambiado exponencialmente con respecto a la competición que Engelbert recibió en 2019.

Desde el punto de vista de su tamaño, la liga pasó de contar con 12 empleados a tener casi 100. El nuevo acuerdo de derechos de transmisión incrementó su crecimiento económico y la competición pasó de 12 a 15 equipos, con la previsión de alcanzar los 18 en 2030.

Engelbert negoció y acordó dos importantes convenios colectivos que garantizaron mayores salarios y beneficios para las jugadoras, incluidos algunos destinados a las retiradas, y ayudaron a conseguir los primeros contratos de un millón de dólares en la historia de la liga.

La salud y sostenibilidad de la WNBA se encuentran en una situación mucho mejor que hace seis años, y la competición debería estar preparada para alcanzar todavía más éxitos bajo el liderazgo de su próxima comisionada.

Copeland: La liga se encuentra actualmente en una situación completamente distinta a la de 2018. Engelbert no debe recibir todo el crédito por los avances, pero sin duda desempeñó un papel importante.

Kendra mencionó todos los puntos principales, pero otro aspecto que ha mejorado es el nivel de talento existente y el de las jugadoras que están llegando a la liga.

A medida que la WNBA se ha convertido en una gran liga profesional sostenible en Estados Unidos, en la que las jugadoras pueden permanecer en su país y ganar dinero capaz de transformar la situación económica de sus familias durante generaciones, las niñas pueden verla como un objetivo profesional de una manera mucho más clara que antes.

Ese crecimiento también ha producido más programas juveniles y oportunidades de entrenamiento para las niñas que en años anteriores. Las jóvenes están aprovechando esas opciones, desarrollando sus habilidades y definiendo sus objetivos desde edades más tempranas.

No resulta sorprendente que en los últimos drafts haya surgido una oleada de talento capaz de causar un impacto inmediato e histórico en la liga. Caitlin Clark, Paige Bueckers, Angel Reese, Olivia Miles, Sonia Citron y Kiki Iriafen son algunos ejemplos.

La profundidad y el nivel de talento de los últimos drafts han sido más constantes y confiables durante los años recientes. Eso no está relacionado directamente con el cargo de comisionada, pero el crecimiento y el desarrollo de la WNBA han tenido un efecto directo sobre las categorías juveniles, cuyos beneficios terminan llegando a la liga años después.