¿Por qué es bueno para los Lakers la salida de LeBron James?

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Tras ocho años y un campeonato, LeBron James se despidió de Lakers. ¿Por qué es positivo para la estrella y para la franquicia?


El 30 de junio de 2026 será un día histórico para Los Angeles Lakers y los aficionados de la histórica franquicia. LeBron James declaró públicamente que no seguiría con el club, acabando con un periodo de casi una década, un título –en la burbuja de 2020– y una época que sirvió como la continuación perfecta a la de Kobe Bryant.

No hay necesidad de preguntar quién es el heredero de la era LeBron, ya que Luka Doncic está con el equipo después del canje histórico que lo trajo de los Dallas Mavericks hace un par de temporadas. El equipo californiano espera que Doncic sea el siguiente en una larga lista de estrellas que le agregue trofeos a la historia de la franquicia.

Empezando por George Mikan, y pasando por Wilt Chamberlain, Jerry West, Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y ahora LeBron James, los Lakers se han destacado históricamente por dos cosas: ganar campeonatos y tener a algunas de las figuras más importantes en la historia de la NBA.

Pero, la salida de un jugador como LeBron, fácilmente uno de los mejores en la historia de este deporte, nunca es fácil de asimilar. Por eso, pensar que los Lakers puedan estar mejores después de deshacerse del Rey puede sonar como blasfemia, pero en este caso es totalmente cierto. Tanto James como los Lakers van a beneficiarse de esta separación, la cuestión es analizar cómo.

Luka y Reaves, los herederos

Los Lakers ya mostraron al inicio de la temporada 2025-26 lo que sería la vida post-LeBron, cuando este se encontraba en la lista de lesionados por un tema en su espalda. Durante ese periodo, los que manejaban la ofensiva eran mayormente Luka Doncic y Austin Reaves –este último acaba de firmar una extensión por $185 millones de dólares hace unos días– y el récord del equipo fue de 14-8.

Sin LeBron sobre la duela, la diferencia más grande fue con los rebotes, y los robos. A estas alturas de su carrera, James suele guardar energía en ciertas posesiones, ya sean ofensivas o defensivas, sin atacar el aro siempre para conseguir rebotes. El grupo más joven que lo suplía sí solía ser más dinámico alrededor del aro. Además, el tener a jugadores más chicos sobre la duela equivalió también a una mejoría defensiva en robar balones.

Si bien los Lakers aprovecharon a LeBron el resto de la campaña (su récord de 39-21 es un mejor porcentaje de victorias que sin él), el estilo de juego tuvo que cambiarse de forma significativa para que se acomodaran al manejo ofensivo de LeBron. La realidad es que, además tuvimos el perfecto ejemplo de que son los Lakers con LeBron y sin Luka –en los playoffs, lograron vencer en la primera ronda contra los Houston Rockets, pero fueron demolidos ante Oklahoma City en la segunda ronda.

Aquella serie demostró la realidad: un equipo más joven y dinámico es el indicado para enfrentarse a los mejores del Oeste, no uno que tiene a una figura como LeBron que ya no puede entregar la misma intensidad y rapidez durante 48 minutos. Es necesario entonces que Luka y Reaves sean los indicados, con otros elementos como Walker Kessler (recién llegado en un firma y cambio con Utah) para emular los aspectos físicos de LeBron en ambos lados de la duela.

LeBron, también beneficiado

Hay escenarios muy bien definidos para LeBron yendo hacia adelante. A sus 41 (42 a finales de diciembre) años, ya no puede pensar en ser el alfa de un contendiente, sino quizás un elemento que llegue a ser el complemento perfecto para un equipo que le falta algo para llegar al título.

En el Oeste, suenan dos equipos que inmediatamente se volverían contendientes al título: los Golden State Warriors y San Antonio Spurs. El coqueteo de James con los Warriors y Stephen Curry, su gran amigo, data ya de varios años. Aquí, el talento nato de jugadores como James, Curry, Draymond Green y Kristaps Porzingis tiene un lado B que no se puede ignorar: las edades de los jugadores y su historial de lesiones.

Pero en San Antonio, LeBron sería el mentor perfecto quizás para un club que es demasiado joven pero sí, con muchísimo talento. Es realmente difícil pensar que los Spurs hubiesen dejado ir las ventajas que los sentenciaron en los NBA Finals ante los New York Knicks con LeBron sobre la duela, guiando a las jóvenes estrellas como Victor Wembanyama, Dylan Harper, De’Aaron Fox y Stephon Castle.

En el Este, también hay panoramas similarmente importantes para tomarse en cuenta. Ambos son ex equipos de LeBron, lo cual nos da una narrativa extra en que enfocarnos. Los Cleveland Cavaliers reestructuraron el contrato de James Harden para que este pudiera otorgarles flexibilidad con los salarios de otros elementos en el roster, y posiblemente, traerse a alguien como James como agente libre.

Y el Miami Heat, quienes adquirieron a Giannis Antetokounmpo recientemente, podrían emular lo que sucedió en la primera era de LeBron: un súper equipo anclado por estrellas que los pondría en el tope de la conferencia de forma inmediata, incluso con los campeones Knicks buscando repetir, algo que ningún equipo ha logrado hacer en lo que va de la década.

Si bien LeBron ya no es el jugador más importante en la NBA actual, su presencia en cualquiera de estos rosters puede impulsar a un equipo hacia el título – y hacia su quinto campeonato, uno menos que Michael Jordan, pero que le daría un argumento más (ser campeón a los 42 años) en ese debate interminable de quién es el GOAT.