El neerlandés llega a la última parte de la temporada 2025 con ínfimas chances de mantener su reinado, pero sueña con ganar en su casa. Eso sí, pide por la ayudita de la pista mojada.
Max Verstappen está lejos de hacer un drama de la situación que le toca vivir. Después de finalizar cuatro temporadas consecutivas como campeón del mundo y de, por momentos, dominar a piacere en la Fórmula 1, el neerlandés encarará las últimas diez fechas del ejercicio 2025 con una chance absolutamente menor de conseguir su quinta corona en fila. El piloto de Red Bull llega al GP de Países Bajos a 97 puntos del líder, Oscar Piastri, cuando quedan 274 en disputa. Más allá de la diferencia, las bajas expectativas del monarca se encuentran en el rendimiento del RB21, muy por debajo de los poderosos McLaren de Piastri y Lando Norris.
La situación no incomoda a Max, ni mucho menos, y la motivación sigue intacta. “No es tan difícil mantener la calma y la motivación, incluso cuando las cosas no van bien. Podría ser más difícil si no hubiera celebrado ningún éxito todavía. Pero cuando un piloto consigue muchas victorias, también sabe que llegará el día en que ya no será así. Desafortunadamente, esto es una etapa, pero no hay que frustrarse. Solo tenemos que ver cómo funciona el coche y cómo podemos mejorarlo”, dijo el campeón en la rueda de prensa de Zandvoort.
Claro, en un año en el que sabe que el título será inalcanzable y ya va preparando el 33 para pintar en su Red Bull en 2026, Verstappen quiere, al menos, darse el gusto de ganar en la carrera de su casa, ante los miles y miles de hinchas que arman esa marea anaranjada en Zandvoort. "Espero estar más cerca que en Hungría, porque no tuvimos nuestro mejor fin de semana allí. No creo que esta pista sea la mejor para nosotros. Pero el clima podría influir, así que veremos qué pasa", analizó. Para el domingo hay 50% de probabilidad de lluvia (el sábado será soleado). Justamente en la chance de tener pista mojada es donde se sustenta el sueño de Max de ganar en su casa.
