La historia señala que al menos dos de los pasadores de la primera vuelta del Draft 2024 de la NFL serán fiascos
A menos de tres semanas para el Draft 2024 de la NFL, nos acercamos a lo que podría ser un ciclo sin precedentes de mariscales de campo encabezando la clase. El mock draft más reciente de Field Yates tiene tres quarterbacks en las tres primeras selecciones, algo que solo ha ocurrido dos veces en los últimos 25 años. Además, Yates proyecta a un cuarto mariscal de campo como quinto seleccionado, entrando así en un territorio hasta ahora desconocido: nunca ha habido un draft con cuatro quarterbacks entre los cinco primeros elegidos.
Tampoco será una aberración de un solo año. Hace un año, se eligieron tres mariscales de campo entre los cuatro primeros, cuando Bryce Young, C.J. Stroud y Anthony Richardson fueron tomados antes de que se asentara el draft. En el 2021, los tres primeros seleccionados fueron mariscales de campo: Trevor Lawrence, Zach Wilson y Trey Lance. En la historia de la NFL, encontramos cuatro drafts en los cuales fueron elegidos al menos cinco quarterbacks en primera ronda; dos de ellos se han producido desde 2018 y este mes podríamos ver el tercero en siete años.
La posición de quarterback siempre ha sido importante; sin embargo, éste es un cambio de paradigma que vale la pena evaluar. ¿Acaso los equipos están siendo demasiado agresivos en la búsqueda de mariscales de campo cuando reciben como dividendos a jugadores como Wilson y Lance? ¿Qué ha cambiado para que la NFL apunte hacia los mariscales de campo más que nunca? ¿Están siendo ingenuos los equipos cuando se involucran en la puja por un quarterback en un draft determinado? Y ¿qué nivel de jugador deberían esperar los equipos cuando se lanzan por un pasador en primera ronda?
Analicemos estas preguntas en profundidad. Tenemos mucho por comentar, pero intentaré definir los temas que siguen surgiendo mientras observo por toda la liga e intento definir cuán agresivos han sido los equipos a la hora de buscar nuevas soluciones en esta posición crucial. Empezaremos con la interrogante que volverá a surgir si la clase de este año termina decepcionando:

¿Están los equipos tomando con demasiada frecuencia a quarterbacks en primera ronda?
Desde que la liga hizo el cambio a su actual escala salarial de novatos en 2011, se ha producido un aumento en la cantidad de activos del draft utilizados para elegir mariscales de campo y la frecuencia de las clases con amplia profusión de quarterbacks en la primera ronda. Desde 1993 (cuando la liga empezó con los drafts de ocho rondas) hasta el 2010, los equipos utilizaron un promedio del 8.5 por ciento de su capital de draft general en un año típico para tomar quarterbacks, de acuerdo con la tabla de valores de selecciones de Jimmy Johnson. Desde el 2011, dicha marca ha aumentado al 10.9 por ciento, lo que representa un incremento superior al 28 por ciento. Y después de ver cinco clases con cuatro o más mariscales de campo elegidos en primera ronda entre 1980 y 2010, se han producido cinco clases similares a partir de 2011, cifra que debería llegar a seis este año.
Existen algunas explicaciones por las cuales los equipos se han hecho más agresivos en la búsqueda de quarterbacks. La liga se ha inclinado cada vez más por el juego aéreo en dicho periodo. Si bien los mariscales de campo siempre fueron valiosos, la posición se ha hecho cada vez más crucial. Algunos pasadores fueron tomados a costa de los corredores, que fueron objeto de un capital del draft superior al utilizado en quarterbacks tan recientemente como la década de 1990.
Asimismo, los equipos se han sentido cada vez más cómodos eligiendo a un rango más amplio de estilos de quarterbacks que trasladan lo hecho a nivel universitario a las ofensivas de la NFL. Vivimos una era en la cual los mariscales de campo corren más que nunca, con jugadores tales como Lamar Jackson, Jalen Hurts y Josh Allen como piezas esenciales de los ataques terrestres diseñados por sus equipos. Cuesta imaginar a un Anthony Richardson poco pulido e inexperto saltar a los primeros puestos de la primera ronda hace 10 años. Ahora, es difícil imaginarse a muchos equipos dejando pasar sus habilidades.
Sin embargo, el mayor factor es el cambio en los costos que implica tomar a esos mariscales de campo en un draft. Antes de que la liga pasara al sistema del draft con cupos, los contratos de los jugadores novatos se negociaban de acuerdo con los parámetros establecidos por pactos previos y crecían más rápido que el tope salarial. Matthew Stafford, Sam Bradford y Mario Williams recibieron garantías que los hicieron figurar entre los jugadores mejor pagados en la historia de la liga, sin siquiera haber participado en su primera jugada de NFL. Eso parecía insostenible e hizo que los equipos se desmotivaran de adquirir vía canje los puestos más altos del draft, a menos que hubiera un jugador que consideraban como prospecto imperdible.
Después de que la liga cambiara los términos de su contratación colectiva en 2011, la firma de los elegidos en primera ronda se hizo mucho menos costosa. Cada selección del draft tenía su costo definido por anticipado, vinculado al aumento del tope salarial de cada temporada. Por eso, se aseguraba que los contratos de novato mantendrían precios de ganga en el futuro previsible.
Pero lo más importante es que los contratos de novato son idénticos independientemente de la posición del jugador, lo que implica que un equipo con la primera selección del draft paga el mismo contrato por un mariscal de campo, liniero defensivo o pateador. Si han prestado la mínima atención a la NFL en las últimas dos décadas, sabrán que los veteranos no cobran lo mismo independientemente de su posición. De acuerdo con el salario promedio anual, los 14 contratos más cuantiosos del fútbol americano pertenecen a quarterbacks. El contrato de Derek Carr contempla un salario anual promedio más oneroso que el de cualquier jugador que milite en posiciones distintas a la de quarterback. Ryan Tannehill ha ganado 195 millones de dólares en el transcurso de su carrera, superando al resto de los jugadores con posiciones distintas a la de mariscal de campo en la historia de la NFL. Hasta los quarterbacks promedio tienen contratos de veterano increíblemente costosos.
Debido a que los quarterbacks son más costosos que los jugadores del resto de las posiciones, el valor de superávit de tomar a un mariscal de campo en el draft es significativamente superior al de cualquier otra posición. Y debido a que los equipos consiguen a un jugador de mayor valía tomando a un mariscal de campo que en cualquier otro puesto, no tienen que sentir tanta seguridad sobre sus cualidades como deben hacerlo con jugadores de otros puestos para justificar su elección.
El año pasado, hice precisamente ese ejercicio respecto a corredores y Bijan Robinson. Sin embargo, actualicemos dicho ejercicio para el Draft 2024 de la NFL, centrándonos en la posición de mariscal de campo. Tomemos en cuenta a los New England Patriots, poseedores de la tercera selección general de este draft. El prospecto elegido por los Patriots en dicho puesto recibirá una oferta contractual a cuatro años y 35.8 millones de dólares; o sea, poco menos de 9 millones por año.
Si comparamos dicho valor contractual con lo conseguido por el jugador promedio del Top-10 en cada posición --o Top-20 entre las posiciones que suelen necesitar a dos jugadores a la vez en el campo, como receptor abierto o cazador de quarterbacks-- que ha firmado un contrato multianual, tenemos una percepción de cómo ha sido el mercado para cada posición. Podemos utilizar esta información para estimar el nivel de seguridad que necesitan los Patriots en torno al jugador que tomen en la tercera selección global, para así justificar su decisión. Esta evidencia nos sugiere por qué los equipos se sienten cómodos llevando a los mariscales de campo hacia los primeros puestos de sus tablas de draft:
Un hecho notable. Si los Patriots creen que Drake Maye (North Carolina) o Jayden Daniels (LSU) tienen siquiera un 20 por ciento de probabilidades de convertirse en un quarterback titular con calibre de titular de NFL, justificarían con creces elegirlo en este puesto tan alto. Si deciden irse por un corredor, deben tener confianza de que éste supera el 80 por ciento de probabilidades de que alcanzará la élite para así justificar su elección. Ninguna otra posición está al mismo nivel del mariscal de campo. La confianza necesaria para tomar a Marvin Harrison Jr. debe duplicar a la que se siente por un pasador.
El draft no es tan simple. Los Patriots tendrán a su disposición varios jugadores que consideran se convertirán en piezas con calibre de NFL para tomar como tercera selección global. Entonces, la presencia de Maye o Daniels no implica intrínsecamente que deban elegir a un mariscal de campo. Un equipo podría sentirse mucho más confiado con las posibilidades de que Harrison se convierta en un receptor de elite que con las probabilidades de que Maye termine siendo pasador de primer nivel, y esto cambia los cálculos. Asimismo, los equipos de la NFL intentan armar plantillas de juego de 53 hombres, en vez de maximizar su valor de superávit. Por eso, no pueden tomar un mariscal de campo todos los años en primera ronda y reírse mientras cuentan el dinero.
No obstante, ya tienen la idea: el potencial a la hora de elegir mariscales de campo es significativamente superior al del resto de posiciones. Y cuando un equipo se hace de un gran quarterback con un contrato de novato, éste transforma la franquicia y le aporta la flexibilidad financiera necesaria para arriesgarse.
Vean lo ocurrido en días pasados. Los Buffalo Bills, con un costoso --y sumamente talentoso-- mariscal de campo como lo es Josh Allen, dieron un paso atrás enviando a Stefon Diggs a los Houston Texans a cambio de turnos en el draft. Con C.J. Stroud bajo contrato de novato a precio de ganga por tres temporadas más donde cobrará menos de lo que Allen devengará solo en 2024, Houston tenía espacio dentro del tope salarial para costear la operación de Diggs sin problemas. Y, como quizás recuerden, los Bills adquirieron a Diggs cuando tenían a Allen en su contrato de novato. Lo adquirieron procedente de los Minnesota Vikings, que le pagaban a valor de mercado al mariscal de campo Kirk Cousins con un contrato de agente libre. A pesar de que la fuerte inversión de valor de superávit podría sonar como un concepto extraño e irrelevante a la hora de formar un plantel, esto repercute de forma definitiva y contundente en la construcción de nóminas y procesos de toma de decisiones de las gerencias de los equipos de la NFL, independientemente de si le prestaban atención o no.
Hagamos un estudio informal. Con datos a partir de 1980, analicé a los mariscales de campo elegidos en primera ronda de cada draft y tracé un gráfico de lo que les ocurrió durante el resto de sus carreras. Tuve que hacer algunas proyecciones para el futuro en el caso de los jugadores elegidos en años recientes, y omití por completo el 2023 considerando lo poco que sabemos después de una temporada, pero ubicaremos a la mayoría de estos mariscales de campo en categorías muy bien definidas. Los he dividido en cinco categorías:
• Futuros miembros del Salón de la Fama: jugadores que ya fueron exaltados al Salón de la Fama o tienen más del 50 por ciento de posibilidades de llegar a Canton, como es el caso de Patrick Mahomes.
• Quarterbacks franquicia: Jugadores que se apoderaron del puesto primordial para sus respectivos equipos y jugaron a nivel de Pro Bowl por un periodo significativo, mucho más allá de su contrato de novato, aunque no lleguen a convertirse en miembros del Salón de la Fama. Un buen ejemplo del pasado podría ser Drew Bledsoe o Steve McNair. Ejemplos más recientes serían Dak Prescott o Justin Herbert.
• Titulares sólidos: Quarterbacks que fueron regulares con sus equipos sin haber desafiado el escalón superior de su posición, ya sea por falta de techo, lesiones u otros factores. Estos jugadores pueden haberse ganado o no un segundo contrato con sus respectivos equipos. Este es el grupo más pequeño porque en estos tiempos, los equipos suelen ser más agresivos a la hora de hacer cambios en la posición de quarterback. En esta categoría entran Chad Pennington y Jeff George.
• Carreras profesionales de gama baja: incluye a los pasadores que han ido por la NFL como titulares o suplentes de alto nivel sin asegurar la titularidad por periodos importantes. Este es otro caso en el cual podrían incidir las lesiones. Marcus Mariota y Jameis Winston, los dos primeros elegidos del Draft 2015 de la NFL, encajarían en esta categoría.
• Decepciones: jugadores que no entran en las categorías anteriores. Quizás nunca tuvieron la oportunidad de sumar una cantidad importante de tiempo de juego en la NFL como fue el caso de Paxton Lynch, o tuvieron dificultades y carreras cortas como Johnny Manziel. Los equipos podrían considerar un titular sólido o una carrera profesional de gama baja como decepción, dependiendo de su posición en el draft; sin embargo, este grupo de jugadores prácticamente no aportó valor alguno, considerando que todos fueron elegidos en primera ronda.
Otra cosa que quiero analizar mientras hacemos el presente estudio es el aumento de esas clases con varios pasadores que mencioné anteriormente. Después del Draft 2024 de la NFL, seis de los 14 drafts más recientes tendrán al menos cuatro mariscales de campo elegidos en primera ronda. Eso sucedió solo cinco veces en los 31 drafts anteriores. ¿Acaso los equipos reaccionan exageradamente al valor ofrecido por mariscales de campo novatos y asumen una actitud excesivamente agresiva, enfocándose en ellos en la primera ronda? Iremos de draft en draft para evaluar esas 10 clases anteriores con la presencia de al menos cuatro mariscales de campo en primera ronda para entender si los equipos han ido demasiado lejos en la búsqueda de sus quarterbacks del futuro.
2021: Cinco quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Trevor Lawrence (N° 1, Jacksonville Jaguars); Zach Wilson (N° 2, New York Jets); Trey Lance (N° 3, San Francisco 49ers); Justin Fields (N° 11, Chicago Bears); Mac Jones (N° 15, New England Patriots)
Esta clase se mantiene fresca en la memoria de todos, considerando que tres de los cinco mariscales de campo tomados en primera ronda fueron traspasados antes de iniciar su cuarta temporada en la NFL. Cuatro de los cinco verán cómo los equipos declinan ejercer su opción de quinto año sin pensarlo mucho, como indicio claro de que no tuvieron éxito con sus respectivos equipos.
Su fracaso es mucho más decepcionante si tomamos en cuenta el talento generado en otros puestos de la mitad superior de la primera ronda. Si un equipo no eligió a un mariscal de campo entre los 15 primeros, lo más probable es que se haya hecho con una súper estrella. Seis de los otros 10 jugadores elegidos en dicho grupo --el ala cerrada Kyle Pitts, el receptor Ja'Marr Chase, el tackle ofensivo Penei Sewell, el esquinero Pat Surtain, el apoyador Micah Parsons y el tackle ofensivo Rashawn Slater-- han sido invitados al Pro Bowl. Los cuatro jugadores restantes no son precisamente las sobras: el receptor Jaylen Waddle, el receptor DeVonta Smith, el esquinero Jaycee Horn y el liniero ofensivo Alijah Vera-Tucker se han destacado cuando han estado sanos. Si existe un draft que sirve como evidencia de que estamos eligiendo mariscales de campo en puestos demasiado altos, es este.
Es posible que Fields (Steelers) o Lance (Cowboys) se desarrollen hasta convertirse en jugadores de calidad con sus nuevos equipos. Sin embargo, el único pasador con posibilidades de aportar valor significativo para el equipo que lo eligió en el draft es Lawrence, que ha pasado por toda clase de altibajos durante su ciclo con Jacksonville. El Lawrence que brilló en la segunda mitad de 2022 y ayudó a que los Jaguars a meterse en la pelea por el primer sembrado de la AFC antes de lesionarse en 2023 es un quarterback franquicia; pero bien sea por lesiones, inconsistencia o los jugadores de nivel medio que le rodean, no ha logrado elevar instantáneamente a los Jaguars en contendores al Super Bowl de la forma como pudo haber indicado su linaje en el fútbol americano universitario. Los Jaguars lo tomarían en el primer puesto si tuvieran que repetir dicho draft; pero hasta ahora, hay un pequeño grupo de jugadores de esta clase que parecen estar más cerca del Salón de la Fama que Lawrence.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 1
Titulares sólidos: 0
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 4
2020: Cuatro quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Joe Burrow (N° 1, Cincinnati Bengals); Tua Tagovailoa (N° 5, Miami Dolphins); Justin Herbert (N° 6, Los Angeles Chargers); Jordan Love (N° 26, Green Bay Packers)
Si el Draft 2021 de la NFL fue un ejemplo de cómo hay equipos que asumen proyecciones exageradas sobre el valor que puede ofrecer un mariscal de campo para fracasar estrepitosamente, 2020 fue el prototipo de cómo elegir un quarterback puede transformar la plantilla de un equipo. Aparte de estas cuatro figuras destacadas, los Eagles eligieron a Jalen Hurts en la segunda ronda. La decisión de tomar a Hurts parece haber enviado en picada a Carson Wertz y llevó a los Eagles a tocar fondo en el 2020, pero el notable desarrollo de Hurts los llevó dos años después a jugar otro Super Bowl.
Incluso si nos centramos en los elegidos en primera ronda, los cuatro deben ser considerados como historias de éxito, cada una con sus propias características. Todos han llevado a sus respectivos equipos a jugar en postemporada: Love lo logró en su primera temporada como titular en 2023. Tagovailoa y Herbert aún no han ganado su primer partido de postemporada. El pasador de los Dolphins cayó lesionado en 2022 y se congeló por las condiciones invernales en Kansas City en la postemporada pasada; sin embargo, han disfrutado de diversos periodos como quarterbacks de élite en los últimos dos años. Como recuerdan, Burrow llevó a los Bengals al Super Bowl en su segunda temporada.
Soy conservador en mis calificaciones, porque no estoy preparado para exaltar a estos elegidos en primera ronda al Salón de la Fama. Sorprendería muy poco ver que al menos uno de ellos llegue a Canton y todos son historias de éxito para sus equipos. Las lesiones son la única razón por la cual Tagovailoa no se ha ganado un segundo contrato.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 4
Titulares sólidos: 0
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 0
2018: Cinco quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Baker Mayfield (N° 1, Cleveland Browns); Sam Darnold (N° 3, New York Jets); Josh Allen (N° 7, Buffalo Bills); Josh Rosen (N° 10, Arizona Cardinals); Lamar Jackson (N° 32, Baltimore Ravens)
Anteriormente, hice un análisis a dos partes sobre la dificultad de evaluar a los mariscales de campo usando a esta camada. Las actuaciones de esta clase solo sirven para reforzar nuestros escasos conocimientos sobre los pasadores cuando comienzan su carrera en la NFL.
Tomen en cuenta lo ocurrido aquí. El mariscal de campo con múltiples premios al Más Valioso es Jackson, por quien los Ravens escalaron turnos para elegirlo con la última selección de la primera ronda, en medio de un entorno en el cual algunos ex ejecutivos de la NFL creían que debían haber buscado un receptor. El jugador que ha mostrado un techo similarmente alto es Allen, que tuvo estadísticas aceptables en la universidad y se vio superado al inicio de su carrera profesional antes de dar pasos espectaculares y prácticamente inéditos con los Bills.
Los otros tres mariscales de campo de esta clase tenían currículos mucho más tradicionales y son aquellos que no han estado a la altura de las expectativas. Darnold hizo poco con los Jets y Rosen se apagó después de una temporada con los Cardinals. Mayfield se ubica en medio de ambos grupos, habiendo llevado a los Browns del 2020 y los Buccaneers del 2023 a la postemporada a la vez que registró juego a nivel de reemplazo en 2019, 2021 y 2022. Acaba de firmar un contrato a tres años con los Buccaneers, pero si tomamos en cuenta que fue la selección N° 1 global y no redituó mucho a los Browns cuando lo traspasaron a los Panthers, me inclino por ubicarlo por ahora en la categoría de gama baja en vez del grupo de titulares sólidos.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 2
Quarterbacks franquicia: 0
Titulares sólidos: 0
Carreras profesionales de gama baja: 1
Decepciones: 2
2012: Cuatro quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Andrew Luck (N° 1, Indianapolis Colts); Robert Griffin III (N° 2, Washington); Ryan Tannehill (N° 8, Miami Dolphins); Brandon Weeden (N° 22, Cleveland Browns)
Técnicamente, éste fue el primer grupo de egresados del draft que llegó a la NFL amparado por el nuevo contrato colectivo de la liga, y el éxito experimentado por estos mariscales de campo al principio de sus carreras me llevó a escribir en torno al por qué los mariscales de campo con contratos de novato se habían convertido inmediatamente en los jugadores más valiosos del fútbol americano. ¿Quién habría pensado que el único jugador que se mantiene activo en la NFL después de una década sería Tannehill, el receptor universitario que ascendió en las tablas del draft hacia el final de dicho proceso? Los Colts tomaron a Luck, jugador considerado como el prospecto arquetípico del mariscal de campo, mientras que Washington envió tres turnos de primera ronda y otro en segunda para pasar del N° 6 al N° 2 y elegir a Griffin, que acababa de ganar el Trofeo Heisman.
Sus primeras actuaciones fueron espectaculares, pero las lesiones no tardaron en diezmar su potencial. Griffin sufrió una lesión grave de rodillas al final de una prometedora temporada de novato y nunca recuperó el nivel mostrado cuando llevó a Washington a conquistar una plaza en los playoffs. Luck empezó su carrera con tres apariciones consecutivas a los playoffs, pero eventualmente su disposición a recibir golpes fuertes lo terminó agotando. Se perdió la mitad del 2015 y todo 2017, y después de una campaña digna del Regreso del Año en 2018, una misteriosa lesión de pantorrillas y tobillos que lo llevó a retirarse antes de la temporada 2019. Le calificaría como quarterback franquicia debido a que se hizo acreedor de un segundo contrato importante.
Tannehill firmó un segundo contrato con los Dolphins, pero sus mejores temporadas fueron con Tennessee, donde disfrutó de una nueva vida como virtuoso del pase en engaño de carrera junto al corredor Derrick Henry. Weeden fue una elección extraña, ya que cumplió 29 años en plena temporada de novato y tuvo dos años de éxitos a nivel universitario. Jared Goff jugó con 29 años la temporada pasada, por si quieren un punto de comparación con lo atrasado que estaba Weeden cuando empezó en la NFL.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 1
Titulares sólidos: 1
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 2
2011: Cuatro quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Cam Newton (N° 1, Carolina Panthers); Jake Locker (N° 8, Tennessee Titans); Blaine Gabbert (N° 10, Jacksonville Jaguars); Christian Ponder (N° 12, Minnesota Vikings)
Si bien estos mariscales de campo fueron los primeros en firmar contratos dentro de la escala salarial actualmente vigente para los novatos; de hecho, fueron tomados en el draft antes de que se formalizaran los aspectos específicos de dicho proceso a través del nuevo contrato colectivo, firmado durante la temporada veraniega. Newton fue el más perjudicado por las nuevas normas; un año después de que Sam Bradford firmó un pacto por seis años y 78 millones de dólares como primera selección general de los Rams, el contrato de novato de Newton por cuatro años con los Panthers estuvo valorado en 22 millones de dólares.
Newton compensó con creces su remuneración después de llevarse el premio al Más Valioso con Carolina: terminó ganando un total de 133.5 millones de dólares a lo largo de 11 años de carrera. Fue titular en 144 partidos en la NFL, superando por cómodo margen los esfuerzos de Locker (23), Gabbert (49) y Ponder (36). Locker y Ponder se habían retirado del fútbol americano después de cumplir con sus contratos de novato. Por su parte, Gabbert se mantuvo por largo tiempo como suplente, ganando anillos de Super Bowl con Buccaneers y Chiefs.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 1
Titulares sólidos: 0
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 3
2004: Cuatro quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Eli Manning (N° 1, San Diego Chargers); Philip Rivers (N° 4, New York Giants); Ben Roethlisberger (N° 11, Pittsburgh Steelers); J.P. Losman (N° 22, Buffalo Bills)
¿Qué? ¿No tienen el jersey de Rivers con los Giants colgado en el armario? La famosa decisión de Manning de forzar un canje para salir de San Diego salió bien a largo plazo, ganando dos Super Bowls con los Giants al mando de Tom Coughlin. Asimismo, Roethlisberger se llevó dos anillos de campeón en sus 18 temporadas con Pittsburgh. Su carrera con los Steelers duró un poco más que la del próximo mariscal de campo elegido por Pittsburgh en primera ronda del draft: Kenny Pickett.
Si tratamos a Manning como elegido por los Giants y Rivers como jugador tomado por los Chargers, este draft es básicamente el escenario ideal de las aspiraciones que tienen los equipos cuando eligen mariscales de campo en la primera ronda. Manning, Rivers y Roethlisberger suman un total de 50 temporadas con los equipos que los eligieron en el día del draft, siendo Losman la única decepción del grupo. Es necesario debatir los méritos de Manning o Rivers para su exaltación al Salón de la Fama, pero esa es otra columna para otro día.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 3
Quarterbacks franquicia: 0
Titulares sólidos: 0
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 1
2003: Cuatro quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Carson Palmer (N° 1, Cincinnati Bengals); Byron Leftwich (N° 7, Jacksonville Jaguars); Kyle Boller (N° 19, Baltimore Ravens); Rex Grossman (N° 22, Chicago Bears)
Definitivamente, no fue el escenario ideal. Palmer fue el único jugador destacado entre los elegidos en primera ronda. Lamentablemente, tuvo una carrera llena de altibajos que nadie podía imaginar cuando fue tomado en el primer puesto global. Palmer estuvo en la banca durante todo su primer año, fue candidato a Jugador Más Valioso para su tercero, se rompió el ligamento anterior cruzado en su primer intento de pase en la postemporada, y nunca volvió a alcanzar esas alturas en Cincinnati. Forzó su traspaso a los Raiders en el 2011, se estancó en un equipo que luchaba por mantenerse a flote por dos temporadas, fue enviado a los Cardinals como parte de una limpia salarial, y terminó jugando el mejor fútbol americano de su carrera después de cumplir los 35 años. Se ubica entre las categorías de titular sólido y quarterback franquicia, pero sobre todo es una historia de aquellas que nos hacen preguntar qué habría sido de él con mejor suerte.
De resto, las cosas no funcionaron con esta clase. Leftwich, que eventualmente se convertiría en el entrenador de mariscales de campo de Palmer en Arizona, fue el quarterback líder de un equipo con 12 triunfos hasta que perdió el puesto con David Garrard y empezó a dar tumbos por toda la liga. Grossman luchó por mantenerse sano y si bien jugó en el Super Bowl durante su única campaña de 16 partidos con los Bears (2006), lo hizo con una ofensiva que ocupó el puesto N° 18 en DVOA (valor sobre promedio ajustado para la defensiva) y el N° 27 en DVOA en juego aéreo. Boller fue una elección desesperada del gerente general Ozzie Newsome, que cedió un futuro puesto de primera ronda a los Patriots para hacerse con los servicios del mariscal de campo. Eventualmente, los Patriots utilizaron dicha selección para tomar a Vince Wilfork. Ups.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 0
Titulares sólidos: 1
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 3
1999: Cinco quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Tim Couch (N° 1, Cleveland Browns); Donovan McNabb (N° 2, Philadelphia Eagles); Akili Smith (N° 3, Cincinnati Bengals); Daunte Culpepper (N° 11, Minnesota Vikings); Cade McNown (N° 12, Chicago Bears)
Al igual que en el Draft 2021 de la NFL, éste fue un Top-12 en el cual ir en contra de la tendencia de elección de mariscales de campo dio sus dividendos. Entre Smith en el N° 3 y Culpepper en el N° 11, los equipos se hicieron con los servicios de los corredores Edgerrin James y Ricky Williams, el receptor Torry Holt, el esquinero Champ Bailey, el receptor David Boston y el esquinero Chris McAlister y todos formaron parte de al menos un equipo All-Pro. Tres miembros de este sexteto fueron exaltados al Salón de la Fama. Ningún mariscal de campo presente en esta primera ronda se les acercó.
Tres de los cinco pasadores se quemaron casi por completo y no lograron jugar después de expirar sus contratos de novato. Couch, Smith y McNown fueron decepciones inmensas. McNabb tuvo una larga carrera con los Eagles, pero luego de quedar segundo en la votación al Jugador Más Valioso de su segunda campaña en la NFL, su otra gran temporada fue en el 2004. Culpepper fue elegido para romper el ciclo de quarterbacks veteranos en Minnesota y tuvo temporadas brillantes en el 2000 y 2004. Tuvo problemas con las intercepciones y su carrera fue alterada de forma irreparable por una lesión grave de rodillas en el 2005.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 1
Titulares sólidos: 1
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 3
1987: Cuatro quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: Vinny Testaverde (N° 1, Tampa Bay Buccaneers); Kelly Stouffer (N° 6, St. Louis Cardinals); Chris Miller (N° 11, Atlanta Falcons); Jim Harbaugh (N° 26, Chicago Bears)
Sí, nos referimos a ese Jim Harbaugh, cuyas mejores temporadas llegaron tras su salida de los Bears y arribo a los Colts en 1994. Empezó su carrera en la NFL a los 24 años y no alcanzó a ser titular regular hasta los 27, por lo cual su recorrido fue más tardío que el de la mayoría de los pasadores. No despegó con los Colts hasta después de cumplir los 30 años.
Testaverde, Miller y Harbaugh jugaron en el Pro Bowl, pero Miller fue el único en lograrlo con el equipo que lo tomó en el draft, cuando tuvo estadísticas increíbles para la época como parte de la agresiva ofensiva 'Run N' Shoot' de los Falcons. Testaverde tuvo récord 24-48 en seis temporadas con los Buccaneers antes de iniciar la etapa itinerante de su carrera. Fue mucho mejor mariscal de campo con Ravens y Jets tras cumplir 30 años. Stouffer nunca jugó con los Cardinals y fue cambiado a Seattle, donde tuvo problemas en sus 16 encuentros como titular.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 0
Quarterbacks franquicia: 0
Titulares sólidos: 2
Carreras profesionales de gama baja: 1
Decepciones: 1
1983. Seis quarterbacks de primera ronda
Los elegidos: John Elway (N° 1, Baltimore Colts); Todd Blackledge (N° 7, Kansas City Chiefs); Jim Kelly (N° 14, Buffalo Bills); Tony Eason (N° 15, New England Patriots); Ken O'Brien (N° 24, New York Jets); Dan Marino (N° 27, Miami Dolphins)
Nuestro repaso al pasado termina con la mejor clase de quarterbacks en la historia de la NFL, un honor que no parece verse amenazado por el resto de los drafts mencionados anteriormente. Este draft tiene en su haber a tres indiscutibles miembros del Salón de la Fama como son Elway, Kelly y Marino. Sin embargo, Elway nunca jugó para los Colts y Kelly pasó tres años jugando en la USFL antes de ir a la NFL. Es notable que los Dolphins, perennes contendores de la época fueron capaces de expandir su ventana de oportunidad eligiendo a Marino como el sexto mariscal de campo presente en la tabla durante el tramo final de la primera ronda.
Hasta los pasadores menos conocidos de esta clase tuvieron carreras productivas. O'Brien fue el mejor mariscal de campo de los Jets en la era post-Joe Namath, asumiendo la titularidad en Newe York por siete temporadas. Eason tuvo temporadas con calibre de Pro Bowl en 1984 y 1986 y jugó bien en la postemporada durante su lucha para llegar al Super Bowl en 1985. Sin embargo, los Patriots fueron apaleados por los Bears una vez que llegaron al partido por el título. Blackledge fue la única decepción del grupo y eso se debe en gran medida a que hubo dos pasadores miembros del Salón de la Fama elegidos después de ser tomado como séptima selección global.
Futuros miembros del Salón de la Fama: 3
Quarterbacks franquicia: 1
Titulares sólidos: 1
Carreras profesionales de gama baja: 0
Decepciones: 1
En estas clases en las cuales los equipos eligieron al menos a cuatro mariscales de campo en primera ronda, las probabilidades de hacerse con un jugador especial eran casi idénticas a tomar un jugador que haría retroceder a su franquicia. Diecisiete de los 45 quarterbacks elegidos (37.8 por ciento) se convirtió en miembro del Salón de la Fama o pasador con calibre de franquicia. 20 de los 45 (44.4 por ciento) terminaron en decepción: nunca se convirtieron en titular regular de su equipo o no lograron tener tiempo de juego significativo con otros conjuntos. Los otros ocho quedaron en un punto medio. Si bien tenemos que hacer proyecciones para los años recientes, 22 de los 45 (prácticamente la mitad) tuvieron suficiente nivel para hacerse con un contrato para servir como titular de su equipo después de sus pactos de novato.
Si ampliamos esto a todos los drafts entre 1980 y 2022, nos daremos cuenta de que los drafts con múltiples selecciones en primera ronda tuvieron más probabilidades de producir una súper estrella con cada selección individual que los drafts en los cuales se eligieron solo uno o dos mariscales de campo en primera ronda. En general durante dicho periodo, el 27.5 por ciento de las selecciones de quarterback en primera ronda produjeron a un tentativo miembro del Salón de la Fama como Patrick Mahomes, o un veterano pasador franquicia como Drew Bledsoe. En total, el 28.4 por ciento se situó en el medio como sólidos titulares, que nunca amenazaron las filas de la élite o jugadores que dieron saltos en el límite entre titular y suplente. El 44 por ciento restante fueron jugadores que no tuvieron una carrera significativa en la NFL.
Estas cifras se ajustan a lo que parece correcto. Las probabilidades de hacerse con un titular eligiendo un mariscal de campo en primera ronda son superiores que las de fracasar, pero las probabilidades de fallar son mayores a las de hacerse con un gran éxito y asegurar la posición de mariscal de campo para la próxima década.

¿Qué deberían esperar los Bears y otros equipos al elegir mariscales de campo en primera ronda?
Ser un seguidor de la NFL que sigue de cerca el draft requiere tener en cuenta dos realidades totalmente distintas. La primera es el universo en el que nos encontramos todos colectivamente, unas semanas antes del draft, en la que todo el mundo está entusiasmado. Los jugadores que encabezan el draft son prospectos imperdibles y únicos en su generación. Todos los jugadores serán exitosos. Todos los equipos van a cubrir sus necesidades. Abril es el mes más optimista del calendario de la NFL.
Sin embargo, acabo de mostrarle los datos. La situación no será muy distinta en otras posiciones comparadas con la de quarterback. Prácticamente, la mitad de los mariscales de campo elegidos en la primera ronda terminaron siendo decepciones amargas. A pesar de todos los avances hechos en la materia de análisis estadístico, acceso a los videos, conocimiento histórico y contexto, eso no ha cambiado. La clase de mariscales de campo de 2021 podría ser la más decepcionante de la historia de la NFL; sin embargo, eso no hará que los equipos que ocupan los primeros puestos del Draft 2024 eviten elegir hasta cuatro pasadores más entre las cinco primeras selecciones.
La realidad de que prácticamente la mitad de los jugadores terminan decepcionando no debería desalentarnos de seguir el draft o asumir la idea de que las selecciones en el draft no son más que una pérdida de tiempo. Después de todo, los agentes libres veteranos también pueden decepcionar, y el valor generado con la elección de un jugador en el draft para firmarlo con un contrato de novato y que éste tenga éxito supera la desventaja de fracasar, incluso si solo un rango entre 50 a 60 por ciento de los prospectos de primera ronda se convierten en titulares viables.
Es comprensible que los seguidores de los Bears han pasado los últimos tres meses haciendo comparaciones entre Caleb Williams (USC) y Burrow y Peyton Manning como primeras selecciones que transformaron sus franquicias. Y ojalá que, por su bien, Williams se convierta en esa clase de jugador. Pero viendo el panorama más amplio, ¿qué aspiraciones realistas deberían tener los aficionados cuando su equipo tome a un mariscal de campo en primera ronda? ¿Qué debería calificar como una elección satisfactoria y exitosa?
Gran parte de ello depende del puesto que tengan los equipos para elegir en el draft. Por ello, dividiré esta sección en grupos por rango. Nuevamente, incluiré mis opiniones y algunas proyecciones para los pasadores tomados en drafts más recientes y sopesaré el rendimiento de estos jugadores al principio de sus carreras en contraposición a lo que podrían haber hecho más tarde con otro equipo.
Nos remontaremos a 1980. Permítanme intentar poner en contexto las expectativas que deberían tener los aficionados cuando su equipo toma un pasador en primera ronda. Incluiré esa expectativa como rendimiento “promedio” en los apartados posteriores. Además, incluiré los mejores y peores mariscales de campo tomados en cada rango, así como las opciones del percentil 80 y percentil 20, que sirven como objetivos razonables para techo y piso sin entrar en jugadores únicos en su generación:
Cuando los equipos toman un quarterback con el primer turno global, obtienen:
Mejor caso: Peyton Manning
Percentil 80: Joe Burrow
Promedio: Jared Goff
Percentil 20: David Carr
Peor caso: Jamarcus Russell
¿Se sentirían satisfechos los seguidores de los Bears si Williams logra la carrera de Goff después de ocho temporadas? Creo que probablemente no, pero quizás deberían estarlo, porque puede ser el punto de comparación más cercano al desempeño promedio en la NFL de un mariscal de campo elegido en primera ronda del draft. A mi criterio, solo se le acercan Trevor Lawrence y Michael Vick.
Es probable que Goff no tenga la clase de techo que esperan los aficionados de los Bears con Williams, aunque también es difícil creer que los Bears no estarían emocionados con el nivel de éxito experimentado por Goff. Fue invitado a tres Pro Bowls, ganó cinco encuentros de playoffs, jugó el Super Bowl con los Rams y ayudó a reconstruir a los Lions para convertirlos en legítimos contendores, todo antes de cumplir 30 años.
¿Es Williams mejor prospecto mariscal de campo que Goff en el 2016? ¿Es Williams mejor que la mayoría de los quarterbacks elegidos en primer puesto global del draft tras su egreso de la universidad? Es difícil decirlo. Hablamos de dicha historia más de lo que deberíamos, aunque solo sea porque es más fácil emocionarnos con lo que no hemos visto que contextualizar adecuadamente lo que hemos visto. Si Williams tiene problemas o incluso juega como Lawrence en Jacksonville, perderá rápidamente su linaje de prospecto generacional y se lo atribuiremos al próximo que surja. Tal y como están las cosas, Williams proyecta se mejor que el usual quarterback tomado primero global en el draft, pero no al punto en el cual los seguidores deberían tener expectativas promedio de alcanzar niveles similares al de Burrow.
Cuando los equipos toman un quarterback entre los tres primeros turnos del draft, obtienen:
Mejor caso: Peyton Manning
Percentil 80: Eli Manning
Promedio: Jim Everett
Percentil 20: Joey Harrington
Peor caso: Ryan Leaf
Ampliemos el grupo e incluyamos a todos los mariscales de campo tomados en el primer, segundo o tercer puestos generales, porque esperamos ver a tres pasadores elegidos en dicho rango en el draft de este mes. Hay un puñado de mariscales de campo elegidos en los puestos N° 2 o N° 3 que superaron o están superando a muchos de los tomados en el primer puesto, con Matt Ryan, Steve McNair y C.J. Stroud como ejemplos, pero muchos de los jugadores añadidos se inclinan más por el lado decepcionante.
Como resultado, las expectativas han disminuido. Goff ha sido tres veces invitado al Pro Bowl con un importante resumen curricular en playoffs. Everett, otro ex quarterback de los Rams, participó en un Pro Bowl y llevó al equipo a un Campeonato de Conferencia, en el que fueron apaleados por los 49ers en 1990. Fue titular por 10 años en la NFL, pero solo en seis de ellos produjo un QBR por encima del promedio después de hacer los respectivos ajustes para la época.
Si Everett está demasiado lejos en el pasado para su gusto, un ejemplo más moderno justo cerca de él en ranking promedio sería Carson Wentz. La mayor parte del valor de Wentz se produjo en una temporada, en la cual figuró entre los favoritos para llevarse el premio al Más Valioso antes de desgarrarse un ligamento en diciembre pasado. Wentz quedó fuera por el resto del torneo, pero su aporte bastó para que los Eagles se llevaran el primer sembrado de la NFC y Nick Foles pudo sustituirlo hasta conquistar el título.
Wentz tuvo dos temporadas sólidas más como titular en Philadelphia y un año subestimado en Indianapolis, pero tuvo resultados mediocres en ambas etapas, aparte de otro ciclo decepcionante en Washington. ¿Es ese pico breve mejor que el rendimiento de Vinny Testaverde, que jugó por una eternidad con estadísticas generalmente por debajo del promedio? Si un equipo elige a un pasador entre los tres primeros del draft, preferiblemente querrá tener algo similar al rendimiento de Wentz, a pesar de cómo éste acabó sus respectivas etapas con los equipos donde jugó.
Cuando los equipos eligen un quarterback entre los 10 primeros turnos, obtienen:
Mejor caso: Patrick Mahomes
Percentil 80: Drew Bledsoe
Promedio: Kerry Collins
Percentil 20: Jake Locker
Peor caso: Art Schlichter
Considerando el derroche de calidad que ha hecho Mahomes en los primeros siete años de su carrera, estoy dispuesto a proyectar que el resto de su carrera superará al resto de los pasadores elegidos en el Top-10 desde 1980. Sí, eso implica ubicarlo por encima de John Elway, Peyton Manning y Steve Young. Aunque ese no es el punto: intentamos entender cómo son las expectativas promedio para un jugador elegido en el draft, en vez de definir quién es primero o segundo.
Al ampliar este grupo para incluir el Top-10, Collins queda como el pasador promedio, aunque con una carrera única. Fue invitado al Pro Bowl en su segunda temporada como quarterback con los Panthers (récord 12-4); dos años después, quería salir de la organización y fue liberado. Collins tuvo un breve paso por los Saints antes de llegar a New York, donde llevó a los Giants a una sorpresiva clasificación al Super Bowl en 2000. Tuvo una extensa etapa con los Giants y Raiders antes de jugar otro Pro Bowl con 36 años, representando a los Titans en 2008. Collins nunca rozó la grandeza, pero tuvo unas buenas campañas combinadas con juego a nivel promedio como quarterback.
En este rango, hay otras opciones tales como las maravillas de un año como Griffin y Daniel Jones, cuyas grandes temporadas no rozaron las mismas alturas conquistadas por Wentz en el rango anterior, al igual que jugadores tales como Trent Dilfer y Jim McMahon, que alzaron títulos del Super Bowl con equipos de mentalidad fundamentalmente defensivas.
Cuando los equipos eligen un quarterback en primera ronda, obtienen:
Mejor caso: Patrick Mahomes
Percentil 80: Donovan McNabb
Promedio: Jason Campbell
Percentil 20: EJ Manuel
Peor caso: Art Schlichter
Concluiremos este ejercicio analizando los elegidos en primera ronda en dicho periodo y veremos qué deberían esperar los aficionados como resultado promedio. Al nivel más alto está Mahomes. En el sótano está Schlichter, quien lanzó 11 intercepciones entre sus 202 pases de por vida, promedió 5.0 yardas por intento y quedó fuera por una temporada completa debido a su suspensión por apuestas.
Pueden ver la dificultad de hacerse con un mariscal de campo a nivel de verdadera élite con un elegido en primera ronda del draft, cuando notamos que la opción del percentil 80 es McNabb, más cercano a lo bueno que a lo grandioso durante la mayor parte de su carrera con los Eagles. Otros jugadores que se le acercan: Goff, Herbert y Vick.
El mariscal de campo promedio de primera ronda se parece a Campbell, elegido en el puesto 25 por Washington en 2005. Tuvo récord 20-32 como titular y pasó varios años mostrando elementos de un juego impresionante, incluyendo su 1.2 por ciento de promedio de intercepciones (mejor registro de la NFL) en el 2008, pero nunca pudo compaginar todos esos elementos para tener una temporada de destape. Estuvo más cerca del nivel promedio de la NFL para un quarterback durante cinco años y luego pasó algunos años como suplente y mariscal de campo de rotación hasta su retiro después de la campaña del 2014.
Viendo el panorama más amplio, lo que nosotros pensamos acerca de un típico pasador de primera ronda es mucho más impresionante de lo que los equipos de hecho proyectan conseguir, especialmente después de hacer los respectivos ajustes por puesto de selección. A medida que nos acercamos al Draft 2024 de la NFL, en el que veríamos una racha sin precedentes de quarterbacks elegidos desde el primero hasta el cuarto puesto, la historia nos indica que sería una sorpresa agradable si dos de estos elegidos en el draft se convierten en pasadores con calibre de jugador franquicia. Es más probable que veamos dos jugadores que se quemarán rápidamente en la liga que a dos futuros miembros del Salón de la Fama.
Con todo y eso, conocer la historia no debería disuadir a los equipos para que elijan mariscales de campo en el draft. Tomar un quarterback en primera ronda es más valioso que nunca en la historia de la NFL. Si Bears, Commanders, Patriots o cualquier otro equipo de los cuales se rumora tomarán a un mariscal de campo que les encanta en primera ronda, deberían hacer todo lo que esté a su alcance para tomarlo. Solo hay que mantener expectativas sanas con respecto a lo que vendrá después.
