Balance: los Juegos de la discordia

AUNQUE DESDE su concepción, los Juegos de Salt Lake estuvieron marcados por el escándalo, el patinaje de parejas inició todo en los Juegos (AP)
SALT LAKE CITY -- De principio a fin, los Juegos Olímpicos de Invierno estuvieron irremediable marcados por el escándalo, una sombra que estuvo presente desde el mismo momento en que fueron concebidos.

Los Juegos de Salt Lake City serán recordados por las inéditas dos medallas de oro en el patinaje artístico, un amago de boicot ruso, las incesantes quejas sobre los fallos parciales de los jueces.

Tampoco faltó el fantasma del dopaje que aguardó hasta el última día para hacerse presente, bajando de su pedestal a dos campeones olímpicos: el español Johann Muehlegg y la rusa Larissa Lazutina.

Se puede afirmar que las justas nacieron mancilladas, con la gran polémica suscitada por los sobornos e incentivos que la ciudad ofreció a miembros del Comité Olímpico Internacional para obtener la sede.

A la sombra de esos escándalos, los temores de un atentado terrorista y que los juegos fuesen presa de las manifestaciones patrióticas de los anfitriones, las competencias arrancaron viento en popa.

Pero pronto quedarían en un segundo plano la magistral exhibición de la estadounidense Sarah Hughes en el patinaje artístico, las tres medallas de oro de la croata Janica Kostelic en el alpinismo, los dos récords mundiales del holandés Joachim Uytdeaage en el patinake de velocidad y las proezas del suizo Simmon Amman en los saltos con esquís.

Todo cambió la noche del lunes 11 de febrero, el tercer día de competencias, en la final de parejas del patinaje artístico, que pasó a convertirse en la manzana de la discordia.

Los jueces en un fallo 5-4 dieron la medalla de oro a los rusos Elena Berezhnaya y Anton Sikharulidze.

Pero medio mundo vio ganadores a los canadienses Jamie Sale y David Pelletier, desencadenando una polémica monumental que el COI procuró conjurar con una decisión salomónica: medallas de oro por igual.

Quizá el COI tuvo la razón en otorgar esas medallas, pero su pecado pudo haber sido el no investigar a fondo antes de tomar esa resolución.

Hasta ahora, la Unión Internacional de Patinaje no ha podido determinar con certeza si una jueza francesa tuvo una conducta indebida al favorecer con su voto a los rusos.

Apenas hace unos días, Marie-Reine Le Gougne rechazó su aseveración inicial de que había sido presionada por dirigentes de su propia federación, y ahora sostiene que votó por los rusos a conciencia.

Como se temía, la decisión del COI tuvo sus consecuencias y éstas no tardaron en presentarse.

Rusia montó en cólera por la descalificación de Lazutina en el relevo 4x5 kilómetros del esquí de fondo, luego que un control previo a la prueba se le detectó un elevado nivel de hemoglobina en su sangre.

El domingo, el día final, el COI confirmó que Lazutina y el "Juanito" Muehlegg, dos esquiadores de cross country, dieron positivo por darbepoetin, una sustancia desconocida hasta ahora y derivada de la hormona EPO.

Ello le costó a Muehlegg una de las tres medallas de oro que ganó y a Lazutina su victoria apenas horas antes en los 30 kilómetros

Indignados por lo que consideraron ser un patrón de decisiones perjudiciales, los rusos amenazaron con retirarse de los juegos.

Apelando al precedente de las dos medallas de oro, los rusos pidieron el mismo trato para Irina Slutskaya, segunda en el patinaje artístico tras Hughes, al considerar que el fallo fue tendencioso.

El propio presidente ruso Vladimir Putin tuvo que intervenir para evitar la desbandada, pero no sin antes advertir que Estados Unidos gozaba de grandes ventajas con su condición local.

Los rusos no fueron los únicos.

Una pareja lituana en la danza sobre el hielo protestó ante lo que aseguró fue un fallo injusto que le privó al menos de la medalla de bronce.

Corea del Sur amenazó con no presentarse en la ceremonia de clausura por el desenlace en la final de los 1.500 metros del patinaje en pista corta en los que Kim Dong-sung fue descalificado tras cruzar primero la meta, concediéndose el oro al estadounidense Apolo Anton Ohno.

Para el presidente del COI Jacques Rogge los juegos de Salt Lake representaron un verdadero bautizo de fuego en el cargo.

El médico belga, electo hace un año, tuvo que apelar a todos los recursos diplomáticos a su haber para solventar una crisis que parecía desbordarse, enviando una carta a Putin en la que le garantizó la limpieza de los juegos.

Rogge se ha ganado elogios en menos de un año al mando del COI, en particular por el estilo franco y abierto de dirigir el movimiento olímpico en contraste a la gestión de dos décadas del español Juan Antonio Samaranch.

Pero al COI le queda por delante la tarea de evitar que en futuros juegos se repitan los incidentes que plagaron los de Salt Lake.

-AP

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