El peor recuerdo de los hinchas de Independiente tiene fecha: 15 de junio de 2013. Ese día, un futuro campeón del mundo en Qatar, Angel Correa, le dio el empujón final a un equipo que llevaba años apuntándole de frente al precipicio. El Rojo de Avellaneda descendía por única vez en su historia, después de 101 años en la máxima categoría.
La debacle roja fue el cierre de una larga historia de desatinos dirigenciales, una situación institucional convulsionada, errores de planificación, libros de pases insólitos y deudas por doquier. Un retrato que rápidamente remite a la situación actual del club, 10 años después, pero con una diferencia clave: el descenso era una amenaza mucho mayor.
Al comenzar el torneo Final, Independiente estaba en zona de descenso, únicamente superaba en los promedios a Quilmes y a Unión, que no dividían (ese año bajaban tres a la B Nacional), y estaba a 10 puntos de San Lorenzo y 14 de Godoy Cruz, los rivales directos más cercanos. Necesitaba una campaña casi de campeón para salvarse. Javier Cantero ganó la presidencia en diciembre de 2011 con promesas de honestidad, paladar negro, saneamiento económico y tolerancia cero a los violentos. “A partir de mañana, seriedad y dignidad”, anticipó un día antes de asumir.
Cantero sucedió al polémico empresario Julio Comparada quien, ante otra semejanza con la actualidad, venía de gobernar durante dos períodos y, fuertemente cuestionado por los socios, se bajó de la candidatura unas semanas antes de las Elecciones.
Pronto se vio que las promesas de campaña iban a ser difíciles de cumplir. De los refuerzos de jerarquía mencionados en la plataforma, solo Ernesto Tecla Farías, el Rolfi Montenegro y el colombiano Fabián Vargas dieron la talla. Ni Ramón Díaz ni Cristian Díaz, los que sucedieron a Mohamed, le encontraron la vuelta al equipo, y al comenzar el Torneo Final 2013, la situación era casi irreversible.
Ya estaba Américo Gallego en la dirección técnica. En las últimas fechas del Inicial 2012, Cantero había convocado al Tolo, el campeón de 2002, el último que había redondeado una buena temporada (68 puntos en la 2009/10). En la novena fecha del Final 2013, Independiente estaba peor en la tabla de promedios que al comenzar el torneo. “No pienso renunciar”, dijo Gallego tras un empate 1 a 1 con Unión en Avellaneda. “Si te quedás ahora, comprometete a seguir hasta el final”, le exigió Cantero. Gallego se fue.
Cuando Miguel Brindisi, quien llevaba más de dos años sin dirigir y aceptó por pedido de Julio Grondona, agarró el equipo, zafar del descenso era solo una cuestión de fe y algún milagro.
El 15 de julio, salieron al Libertadores de América Diego Rodríguez; Julián Velázquez, Tula, Morel Rodríguez, Villalba; Fredes, Godoy, Trejo, Montenegro; Adrián Fernández y Pizzini. Muchos pibes y pocos sobrevivientes de la decena de refuerzos llegados un año antes. Independiente perdió 1 a 0 con San Lorenzo. Si hubiera ganado ese partido y el siguiente, por la última fecha, que empató con Colón, tampoco se habría salvado de descender.
“Compren a Pisano”, recomendó Ricardo Enrique Bochini cuando se armaba el equipo para el operativo retorno e Independiente ya se había retirado del mercado de pases. La voz del Bocha terminó siendo sabia. Matías Pisano tenía 21 años y marcaba diferencia jugando para Chacarita en la B Metro. Sería, junto con el Rolfi y el arquero Diego Ruso Rodríguez, pieza clave del equipo que ascendió tras un larguísimo camino de 42 fechas y un desempate.
El comienzo no pudo ser peor, con una caída 2 a 1 en Avellaneda frente a Brown de Adrogué, que debutaba en el Nacional. En las primeras siete fechas, Independiente no ganó. Brindisi se fue en la cuarta y asumió Omar de Felippe. Después vino una remontada y el equipo terminó la primera rueda tercero, aunque lejos del Banfield y Defensa y Justicia que se habían cortado arriba y eran firmes candidatos a ascender (subían los tres primeros).
Pero otro bajón pronunciado en la segunda rueda -una sola victoria en 12 fechas- hizo volar todo por el aire. El 14 de abril renunció Cantero, enfrentado con el plantel al que le debía sueldos, y el vicepresidente Claudio Keblaitis asumió de manera interina y convocó las Elecciones que ganaría Hugo Moyano. El equipo estaba quinto.
Con algunos goles clave de Sebastián Penco y a favor de la irregularidad de los otros, Independiente llegó tercero y dependiendo de sí mismo a la última fecha. Un 0 a 0 contra Patronato en el Libertadores mandó al Rojo a un desempate con Huracán.
El 11 de junio de 2014, mientras el mundo estaba pendiente del partido inaugural del Mundial de Brasil que se jugaría al día siguiente, Independiente y el Globo se enfrentaron en el estadio Ciudad de La Plata. Víctor Zapata remató una gran jugada de Pisano para poner el 1 a 0 y Francisco Pizzini liquidó el partido sobre el final tras una sorprendente habilitacion de Hernán Fredes.
Así terminó aquella agonía del Rojo. Menos de un mes después, Hugo Moyano ganaba las elecciones anticipadas e iniciaba un ciclo que tuvo su pico más alto en la Copa Sudamericana 2017 antes de hundirse en una nueva crisis, en la actual crisis. Esa es otra larga historia.
