Cuando Betis aseguró su clasificación para la UEFA Champions League 2026/27, Manuel Pellegrini pudo mirar hacia atrás y encontrar una secuencia que explicaba el verdadero valor del logro.
El entrenador chileno había llegado al equipo bético en 2020 para apuntalar un proyecto que necesitaba estabilidad. Desde su arribo, el club consiguió clasificarse para competiciones europeas durante seis temporadas consecutivas, ganó una Copa del Rey y disputó una final continental.
La Champions aparecía como el siguiente escalón de una construcción que llevaba años en marcha.
La última vez que el Betis había participado en la máxima competición europea fue en 2005-2006, con el defensor uruguayo Alejandro Lembo y los brasileños Denílson, Ricardo Oliveira, Marcos Assunção y Edú en el plantel.
Aquella experiencia, que incluyó triunfos sobre Anderlecht, de visitante, y Chelsea, de local, terminó con un tercer puesto en el Grupo G, detrás de Liverpool y Chelsea.
Durante las dos décadas siguientes, el gran torneo europeo quedó lejos del alcance del club. Parecía una utopía lejana.
La clasificación conseguida en 2026 llegó después de un quinto puesto en LaLiga y de una campaña europea en la que su equipo alcanzó los cuartos de final de la UEFA Europa League.
En su ciclo en el equipo sevillano, Pellegrini convirtió las presencias internacionales en una costumbre y consiguió que Betis llegara a este momento con una estructura competitiva mucho más sólida.
En definitiva, su Champions empezó mucho antes que el debut en fase liga, previsto para el próximo martes 8 de septiembre, frente a Lille.
El liderazgo de Isco –cinco veces ganador de la Champions con Real Madrid-, el regreso del argentino Giovani Lo Celso y una cantera cada vez más influyente completan la explicación de un proceso que llevó al equipo verdiblanco desde la irregularidad pre-Pellegrini hasta la elite.
El ciclo con Betis, el más largo de Pellegrini en Europa
Hay un dato que permite dimensionar la importancia del entrenador en esta historia. La temporada 2026-27 es la séptima consecutiva de Pellegrini, de 72 años, al frente de Betis. Esta permanencia que supera su ciclo anterior más extenso en Europa: las cinco temporadas que pasó en Villarreal entre 2004 y 2009.
También está por encima de sus etapas en Real Madrid, Málaga y Manchester City.
El club sevillano se convirtió, además, en la institución en la que el entrenador chileno dirigió más partidos en LaLiga y en competiciones europeas.
Pellegrini llegó a Europa con Villarreal y allí construyó buena parte de su prestigio internacional. Con el equipo amarillo alcanzó las semifinales de la Champions 2005-2006, después pasó por Real Madrid y Málaga, y en Inglaterra condujo a Manchester City hasta las semifinales de la Champions 2015-2016.
Su paso por Málaga también dejó otra gran campaña: los andaluces alcanzaron los cuartos de final en 2012-2013.
En otras palabras, la Champions no representa para el Ingeniero un territorio desconocido. Ya la disputó con cuatro clubes diferentes y llegó bien lejos con tres de ellos.
Ahora tendrá una experiencia distinta: será la primera vez que dirija a Betis en la competición que mejor permite medir la dimensión internacional del proyecto andaluz.
El Ingeniero Pellegrini construyó el edificio de Betis, piso por piso
La primera temporada de Pellegrini en el equipo bético terminó con un sexto puesto en LaLiga y el pasaje sellado para disputar la UEFA Europa League.
En 2021-2022, no obstante, llegó el primer gran salto: logró el quinto puesto en LaLiga y la coronación en la Copa del Rey, el primer título del club desde 2005.
A partir de allí, Europa empezó a formar parte del calendario habitual de los verdiblancos.
El club también fue creciendo alrededor de esa estabilidad. Pellegrini consiguió sostener un equipo competitivo mientras cambiaban piezas importantes del plantel y, durante su gestión, Betis encontró una identidad futbolística reconocible: protagonismo para futbolistas de buen pie, laterales capaces de lucirse y mediocampistas con libertad para asociarse.
La renovación de su contrato hasta junio de 2027 fue la consecuencia institucional de ese proceso.
La historia también se puede contar a través de ciertas declaraciones (de principios) del DT
Pellegrini no hizo que Betis aterrizara en la Champions en un viaje sin escalas. Construyó las condiciones para que algún día jugar la Champions dejara de parecer una utopía.
En 2020, apenas llegó al club, dejó una sentencia: “Tenemos que volver a ser competitivos”.
En 2022, cuando habían pegado el estirón, dejó asentada otra frase: “Ya somos un equipo europeo”.
Entre marzo y abril de 2025, el equipo atravesaba una mala racha y se empezaba a hablar de un final de ciclo. La “maldición” había empezado en Vigo, ante Celta. Betis ganaba 2-0 y perdió 3-2. Estaba 11º, a 11 puntos de Villarreal, quinto en la tabla de posiciones.
“No cambiaremos nuestra idea, porque, si lo hacemos, renunciaríamos a ser lo que somos”, indicó en la previa del duelo contra la Real Sociedad. Mostró carácter, convicción y respaldó una idea de juego. Una forma de ser. Una identidad. No pegó un volantazo. Ni un golpe de timón.
Y el equipo encontró los resultados: ganó nueve de los 11 partidos siguientes, en los que sumó 28 puntos de los 33 posibles.
La Champions caería posteriormente como un fruto maduro. Ya no era una quimera. Formaba parte del escenario de lo posible. Y de lo esperable.
De la mano de Pellegrini, Betis pasó primero de aquella declaración de volver a ser competitivos a asentarse en Europa y, posteriormente, a considerar la Champions como un objetivo razonable.
Y lo hizo sin estridencias, paso a paso, con esa forma tan particular que distingue al chileno.
La idea de Pellegrini sobrevivió a los cambios
Pellegrini suele defender una característica que se volvió central en su trabajo: la continuidad de una idea de juego, aun cuando cambian los nombres.
Esa convicción explica por qué el Betis pudo atravesar salidas importantes sin modificar por completo su identidad.
El alejamiento de Nabil Fekir fue uno de esos momentos. Durante años, el francés había sido el jugador destinado a romper líneas y generar ventajas cerca del área. Su marcha dejó un espacio enorme en términos futbolísticos, pero el Betis encontró una respuesta en alguien que conocía perfectamente el club: el argentino Giovani Lo Celso.
Lo Celso volvió para otro Betis
El argentino Lo Celso llegó a Betis por primera vez en 2018, cedido por PSG.
En aquella temporada se convirtió rápidamente en uno de los futbolistas más importantes del equipo bético: jugó 45 partidos, marcó 16 goles y dio seis asistencias.
El club ejerció la opción de compra y poco después lo vendió a Tottenham por más de 40 millones de euros.
Cuando Gio regresó en 2024, el contexto era completamente diferente.
Lo Celso ya había pasado por la Premier League, el Villarreal y la Selección Argentina. Había disputado la Champions y había ganado la Copa América.
Betis también había cambiado: tenía más experiencia, más recorrido europeo y un entrenador que conocía perfectamente todo lo que podía brindarle ese talentoso jugador argentino.
“No solo son los goles. Creo que los tantos tapan la gran aportación en el juego del equipo que nos da Gio”, dijo Pellegrini al diario El País, de Madrid.
Lo Celso puede retroceder para participar en la construcción, recibir entre líneas, aparecer cerca del área, asociarse con Isco y encontrar pases que rompen defensas cerradas.
El volante argentino tiene la ventaja de conocer la casa, la ciudad, el entrenador y buena parte de sus compañeros.
Volvió como un futbolista más maduro y terminó ocupando un lugar central en el funcionamiento de un equipo que ahora tendrá que medirse con Arsenal, Bayern, Dortmund, Porto y otros grandes de Europa en la fase liga.
“Este club tiene algo que te engancha. Es una familia, es el amor recíproco con su gente, es pasión”, declaró en 2025 en una entrevista con El País.
La cantera de Betis empezó a formar parte del proyecto
Otro aspecto relevante del ciclo de Pellegrini aparece cuando se mira hacia el semillero: allí donde crecen y florecen las futuras joyas del club. Betis no se limitó a comprar futbolistas para mejorar su primer equipo: desarrolló jugadores que terminaron teniendo valor deportivo y económico.
Dani Ceballos, Fabián Ruiz y Junior Firpo son algunos de los productos recientes de una cantera que empezó a convertirse en una fuente importante de ingresos.
“El Betis abraza a su cantera”, tituló el medio español AS en un informe sobre el tema en julio de 2025. “El club bético ingresó unos 120 millones (de euros) por ventas de canteranos en los últimos diez años. De Ceballos a Jesús Rodríguez pasando por Fabián”, detalló.
En la era Pellegrini, el club también logró que jóvenes formados en casa compartieran vestuario con futbolistas de jerarquía internacional y tuvieran oportunidades reales de asumir protagonismo en el primer equipo.
Jesús Rodríguez representa uno de los casos más interesantes. Formado en el club, debutó con Pellegrini y rápidamente llamó la atención por su desequilibrio y su capacidad para jugar en espacios reducidos.
Su evolución lo llevó a las selecciones juveniles españolas y terminó siendo transferido a Como, el equipo revelación de Italia, en el cual brillan los argentinos Nico Paz y Máximo Perrrone, y en el cual el exjugador bético también tendrá presencia en la Champions 2026-2027.
Pablo García y Ángel Ortiz, otros canteranos que piden pista en Betis
Pablo García es el siguiente nombre que aparece en esa cadena. El mediocampista, nacido en 2007, fue elegido mejor jugador del Europeo Sub 19 con España y comenzó a ganar protagonismo en el primer equipo.
Su aparición en el comienzo de la temporada 2026-27 ofrece una señal especialmente interesante. Ocurrió el pasado 26 de agosto. En Mestalla, frente al Valencia, Pellegrini lo mandó a la cancha con el partido 0-0. Pocos minutos después, el juvenil marcó el gol de la victoria.
El primer grito de gol de la nueva temporada fue, precisamente, de un canterano de apenas 20 años.
El mercado también había mostrado que el club tenía una decisión que tomar. Pablo García estuvo cerca de salir cedido o transferido, pero finalmente permaneció en el equipo verdiblanco.
Con ocho partidos de fase liga de Champions por delante, Pellegrini tendrá un escenario ideal para medir hasta dónde puede llegar este diamante en bruto.
Ángel Ortiz completa ese grupo de futbolistas que ya dejaron de ser solamente promesas. El lateral derecho, formado desde las categorías inferiores, renovó su contrato y pasó a formar parte estable del equipo de Primera.
No todos tendrán que ser titulares para cumplir una función importante. Una temporada con Liga, Champions y Copa exige profundidad en el plantel. Para un entrenador como Pellegrini, la posibilidad de recurrir a jugadores que conocen la estructura del club tiene un valor enorme.
Detrás aparecen otros jóvenes como Iván Corralejo, mediocampista nacido en 2007, que ya tuvo su debut en Primera e integra las selecciones juveniles españolas.
La Champions como consecuencia del trabajo de Pellegrino en Betis
Betis llegó a la Champions con una historia que excede en gran medida el presente lleno de ilusiones. Pellegrini lleva siete temporadas construyendo un equipo competitivo, Lo Celso volvió para ocupar un lugar central en ese proyecto y la cantera comenzó a entregar futbolistas capaces de jugar en Primera y generar ingresos importantes.
El propio entrenador ya hizo de Europa una costumbre. Con Villarreal llegó a semifinales de Champions. Con Málaga alcanzó cuartos de final. Con Manchester City volvió a meterse entre los cuatro mejores.
Betis será su quinto club en la máxima competición continental y, al mismo tiempo, el equipo que más tiempo consecutivo lo tuvo sentado en el banco.
Por eso esta Champions representa algo más que el regreso de Betis a la Champions después de 21 años.
Es la prueba definitiva para un proyecto que se construyó a partir de las convicciones y las ideas de Pellegrini. El Ingeniero ya conoce el camino. Esta vez podrá recorrerlo vestido de verdiblanco, en un club en el que este hombre de 72 años ya es parte de su historia grande.
