Robert Lewandowski cumplirá 34 años el próximo 21 de agosto. Es decir, el FC Barcelona suspira por un futbolista que ya alcanzó el clímax de su carrera y brindó sus mejores momentos en el Bayern Munich.
El polaco es una apuesta por el pasado, pues más allá de su innegable capacidad, ¿quién puede garantizar que llegará a LaLiga y de inmediato se convertirá en el goleador azulgrana?
El Barça y Laporta están tratando por todos los medios de hacer posible el fichaje del atacante, y se habla de que el conjunto alemán no lo soltará por menos de 35 millones de euros, pues cabe recordar que tiene una temporada más de contrato.
Bajo este panorama resulta poco comprensible la euforia por la contratación de un futbolista veterano; en todo caso, ¿por qué no se hizo el esfuerzo hace nueve meses para retener a Messi? Sí, a Messi. Porque no hay ni punto de comparación con el polaco.
Otro aspecto a considerar y por ello la extrañeza de que Xavi Hernández haya pedido a Lewandowski, es ¿qué pasará con Pierre-Emerick Aubameyang?, quien sin tener las mismas condiciones que el todavía jugador del Bayern Munich, se desempeña en la misma posición, y fue por mucho el mejor refuerzo del club en el torneo que recién terminó.
El gabonés, que también supera los 30 años (33), firmó contrato hasta mediados de 2025, es decir, le quedan tres temporadas en el club y ahora de forma inexplicable pretenden llevarle a Lewandowski.
Sí, la temporada es larga y los técnicos suelen pedir a dos futbolistas de buen nivel por posición, pero es un hecho que si se llega a concretar el fichaje del polaco, desde luego que no va a ir a la banca. Y de nuevo: ¿qué pasaría con Aubameyang?
Más allá de que finalmente al Real Madrid se le cayó la contratación de Kylian Mbappé, la apuesta por el francés era lógica, una apuesta a futuro por un futbolista que por lo menos tiene 10 años más de carrera en plenitud…
¿Y qué hace el Barça? Está empecinado en un goleador ciertamente probado (en Alemania, con un club que año con año arrasa en la Bundesliga), y está dispuesto a desembolsar una cantidad de dinero que en teoría no tenía y no tiene. Es una apuesta por el pasado.
Hace tiempo, y con Joan Laporta no cambiaron mucho las cosas, que en el conjunto culé se toman decisiones que resultan inexplicables y luego los resultados saltan a la vista: ridículos históricos en Europa (en Champions y hasta en Europa League) y sin competir en LaLiga para terminar con las manos vacías.
