Cartas desde Barcelona: Laporta es el fichaje estelar

BARCELONA -- Joan Laporta superó con una facilidad pasmosa (incluso mayor de lo esperado) la Asamblea de compromisarios más delicada de los últimos tiempos en el Barcelona, en la que obtuvo el favor de los socios para hacer y deshacer a su antojo.

Venderá activos del club, llamados eufemísticamente palancas, y obtendrá de esta manera el capital necesario para, como dijo el presidente, sacar al club de boxes y volver a la carrera.

La figura de Laporta sigue demostrándose eficaz por sí misma para superar cualquier traba que se le presente por delante. Una lona gigante con su fotografía colocada junto al Santiago Bernabéu se entendió ya como definitiva para ganar las elecciones a la presidencia. Y desde que lo hizo en marzo de 2021 cualquier atisbo de oposición ha sido, y está siendo, barrido a pesar de que en estos últimos quince meses no han sido pocos los cambios inesperados, abandonos y dimisiones que se han producido en su junta.

Si durante la campaña electoral en la que se enfrentó a Víctor Font y Toni Freixa se presentó como el único capaz de conseguir la renovación de Lionel Messi, cuando al cabo de cinco meses sentenció la marcha del crack argentino sobrevivió sin apenas un rasguño en su popularidad. ¿Ruido alrededor? ¿Críticas? Mucho y muchas... Pero a la hora de la verdad su gestión como presidente ejecutivo ha superado todos los golpes.

Ya antes de tomar posesión del cargo renunció Jaume Giró, llamado a ser el vicepresidente económico, y se sumó al grupo Eduard Romeu, vicepresidente de la empresa Audax Renovables, que entró como avalista para salvar la candidatura ganadora. No muchos meses después sufrió la dimisión de Ferran Reverter, el CEO plenipotenciario. Y supo darle la vuelta al conato de crisis, presentándose como el líder absoluto, superando hasta tres Asambleas sin despeinarse y llamando a cerrar filas a todo el barcelonismo.

Una vez desencallada la venta de activos y esperando a un inversor que con urgencia adquiera una parte de los derechos audiovisuales del club, Joan Laporta ha tomado el papel protagonista como el salvador en el momento más delicado de la historia moderna.

“El Barça es un Fórmula Uno que estaba sin gasolina y con el motor gripado cuando llegamos. Con mucho trabajo, conseguimos arrancarlo y ahora podremos pasar por boxes y ponerlo de nuevo en la parrilla de salida para competir”, proclamó el jueves, convencido de recolocar a la entidad en el lugar que le corresponde.

Desaparecido del escenario Messi y a la espera, ahora sí, de presentarse en el mercado de traspasos con ánimos renovados, alrededor del Camp Nou da la sensación de que hoy por hoy el fichaje principal del Barcelona no está en el campo. Está en el palco y se llama Joan Laporta.