Messi vs. Inglaterra: esta vez asistidor y líder total con un segundo tiempo para el recuerdo

Lionel Messi es el mejor jugador de la historia. El que entiende el fútbol como nadie y el que, cuando el partido lo exige, siempre aparece. Ante Inglaterra, el capitán volvió a hacerlo. Argentina le ganó 2-1 a los creadores de este deporte con fútbol, en una remontada épica para meterse en una nueva final del Mundial 2026. El fútbol tenía una cita pendiente con Messi, que nunca había enfrentado a los Tres Leones y el 10 respondió con una actuación brillante: fue el líder de la reacción, manejó los tiempos del partido y entregó las dos asistencias que cambiaron la historia en un segundo tiempo para el recuerdo.

Un primer tiempo de lucha y un capitán que empezó a marcar el camino

En el primer tiempo, el 10 estuvo a la altura de lo que fue el partido, algo más peleado y con Argentina ganando los duelos, haciendo sentir el rigor ante los ingleses. Estuvo más por el centro, al estilo de un falso nueve, incomodando la salida de los dirigidos por Thomas Tuchel.

En su primera gran intervención, Messi apiló rivales como muñecos a los 36 minutos y provocó la amarilla de Anderson. Ahí el capitán encendió al equipo y dejó en claro que, aunque todavía no encontraba espacios para desequilibrar, siempre estaba listo para romper el partido con una acción individual.

El encuentro se fue al descanso sin goles y con pocas situaciones claras, pero el capitán ya preparaba el momento que cambiaría la historia.

"Vamo' a jugar": la frase que cambió la semifinal

A la salida del segundo tiempo, Messi ingresó de nuevo a la cancha diciéndoles a sus compañeros: "Vamo' a jugar". Así fue el complemento. Más allá del gol de Anthony Gordon a los 55 minutos, el seleccionado argentino nunca dejó de jugar.

Es así que apareció la Scaloneta, el equipo que en todo este ciclo representó al fútbol argentino de la mejor manera.

La reacción fue inmediata. Giuliano Simeone tuvo una oportunidad clarísima para empatar, Enzo Fernández siguió probando desde media distancia y Lionel Scaloni movió el banco para darle mayor peso ofensivo al equipo. Nico González entró muy bien y, tras un centro de Messi, obligó a una enorme atajada de Jordan Pickford.

Messi tomó el control y fabricó una remontada inolvidable

Con el correr de los minutos, el partido pasó completamente por los pies de Messi. Cada ataque nacía en él. Cada avance encontraba al capitán como eje de las jugadas.

A los 85 minutos llegó la primera obra. Messi recibió sobre la derecha, atrajo a varios defensores y descargó para Enzo Fernández, liberándolo en la frontal del área. El volante sacó un derechazo cruzado imposible para Pickford y marcó el 1-1.

Pero el mejor capítulo todavía estaba por escribirse. Ya en el tiempo de descuento, con Inglaterra aferrada a la prórroga, Messi volvió a hacerse cargo. Insistió por la derecha, encaró a los defensores, llegó hasta la línea de fondo y sacó un centro perfecto de derecha para que Lautaro Martínez anticipara de cabeza y marcara el 2-1 definitivo.

No fue solamente una asistencia. Fue una jugada de esas que únicamente pueden construir los futbolistas diferentes. Cuando el partido pedía una genialidad, el capitán la tuvo. Otra vez.

Una actuación histórica que sigue agrandando su leyenda mundialista

La semifinal ante Inglaterra volvió a demostrar por qué Lionel Messi sigue siendo determinante en los escenarios más grandes.

Con sus dos asistencias llegó a 12 pases de gol en los Mundiales, de los cuales 10 fueron en fases eliminatorias, una cifra nunca antes alcanzada por otro futbolista. De hecho, ningún otro jugador en los últimos 60 años registra más de cuatro asistencias en cruces de eliminación directa, un récord que deja todavía más lejos a Pelé y Antoine Griezmann.

Además, Messi participó directamente en un gol en 11 partidos consecutivos de la Copa del Mundo, una racha iniciada en Qatar 2022 que amplía el récord histórico de los últimos 60 años.

Sus números también siguen creciendo: acumula 33 participaciones directas en goles en 33 partidos mundialistas, con 21 tantos y 12 asistencias.

Las estadísticas ayudan a explicar su dimensión. Pero hay cosas que no entran en una planilla. Como esa frase en el túnel, "Vamo' a jugar", o la tranquilidad para hacerse cargo cuando todo parecía cuesta arriba. Porque cuando el partido más lo necesitaba, Messi volvió a conducir a la Selección hacia otra final del mundo.