Sebastián Eguren, manager general de Nacional, recordó en ESPN algunos de los grandes entrenadores que tuvo como futbolista y destacó, por ejemplo, el liderazgo y honestidad del Maestro Óscar Washington Tabárez, un pedido especial de Manuel Pellegrini, la generosidad de Martín Lasarte y la credibilidad de Daniel Carreño.
Eguren, nacido en Montevideo el 18 de enero de 1981, debutó como futbolista profesional en Wanderers, jugó en Nacional, vivió siete temporadas en Europa, regresó a Sudamérica en 2012 y se retiró defendiendo a los Tricolores en 2016.
En su amplia trayectoria, que incluyó por ejemplo 54 partidos en la Selección Uruguaya (mundialista en Sudáfrica 2010 y campeón de la Copa América Argentina 2011), fue dirigido por grandes entrenadores, cuyas enseñanzas repasó en esta entrevista exclusiva con ESPN Uruguay.
El liderazgo y la honestidad del Maestro Tabárez
Así definió Eguren a Tabárez, DT de la Celeste entre 1989 y 1990, y 2006 y 2021: “Una persona con una capacidad de liderazgo tremenda, con una convicción que no vi en el fútbol porque creía en una manera de hacer las cosas. En los momentos más difíciles, incluso con casi los dos pies fuera de los mundiales, él siempre sabía por dónde ir, y no cambió nunca”.
“Y no quiere decir que no haya cambiado de alineación o de futbolista. Él creía en una manera de hacer las cosas, en una forma, en un cómo que estábamos todos convencidos de que debía ser así. Y al final es lo que realmente toma valor”.
“Mi mayor admiración es sobre todas las cosas la honestidad. Cualquier error o fallo que uno pueda encontrar en la otra persona se arregla con honestidad, y él fue un tipo totalmente honesto en todo lo que hizo. Eso no es fácil en el ambiente de fútbol”.
A su vez, Eguren también destacó a Tabárez como conductor del plantel de la Selección Uruguaya y estratega: “Ellos marcaron un lineamiento en los cuales estuvieron muy cerca durante un tiempo prolongado hasta que vieron que el grupo se podía autogestionar. No quiere decir que marcábamos por ejemplo los horarios, pero sí manejábamos ciertas conductas que había dentro del grupo”.
“Nadie tenía que decirnos ni estar arriba nuestro de cuándo se terminaba el horario de visita, cómo manejarnos con la prensa o el público. Ya sabíamos cómo tenía que ser. Como grupo pasamos nuestros inconvenientes, pero aprendimos a solventarlos, a resolverlos, y que había una forma de resolverlos, siempre con el respeto hacia el otro y hacia el entrenador, a la prensa, al público”.
“Y eso fue un aprendizaje que nos dejó Óscar también y que lo fuimos entre todos tejiendo. Realmente cuando se piensa en el legado que dejó para con la selección nacional tiene que ver mucho con la adhesión, pero también con las formas de ser futbolista de la selección nacional, que tiene que ver muy poco con cómo se juega al fútbol como juego en sí”.
“Un gran estratega. Los rivales eran durísimos y nosotros a muchos los pudimos solventar ganándoles y a otros haciéndolos jugar a muy bajo nivel porque nosotros también jugamos a muy buen nivel. En quince años, la selección jugó muy bien mucho tiempo, en algún momento no se pudo sostener, pero sí se pudo sostener otras cosas como la entereza para afrontar los desafíos, la manera de salir de los problemas y eso tiene mucho que ver con el liderazgo”.
Pellegrini y su pedido particular en Villarreal
El exfutbolista uruguayo dijo sobre el ingeniero Manuel Pellegrini, con quien coincidió en Villarreal entre enero de 2008 y junio de 2009. En la temporada 2007-08, Villarreal terminó segundo en La Liga de España con 77 puntos, a ocho del campeón Real Madrid y con diez puntos de ventaja sobre el tercero (Barcelona).
“Fue como un mojón en mi carrera, un entrenador que me pidió algo que nunca me habían dicho: me presenté a su oficina, había dos televisores y me mostró todo lo bien que había hecho durante mucho tiempo en el fútbol de Suecia, entonces me dijo ‘Esto acá no lo podés hacer, si querés ser parte de este equipo tenés que hacer lo que nadie quiere hacer y es el trabajo sucio entre comillas’”.
El uruguayo continuó sobre aquella conversación: “Pellegrini agregó: ‘Si estás dispuesto a esto, seguramente tu trabajo sea uno de los más importantes del equipo’. Yo entendí que lo que me estaba pidiendo era honesto, que yo realmente lo podía hacer y no me costó para nada”.
“Obviamente que uno tiene que dejar ciertos egos de lado, pero yo me sentí importante en el equipo porque la labor que hacía era valorada por mis compañeros, por el cuerpo técnico, por el club y para mí era más que suficiente. No fue difícil de asumir porque mis compañeros realmente eran muy buenos y para poder participar de un equipo donde estaban Santi Cazorla, Robert Pires, Marcos Senna, Ibagaza, Rossi, Nihat, realmente tenía que asumir ese rol”.
“Si yo hubiera querido hacer otra cosa, seguramente ese balance que tiene que tener uno entre el desafío y sus propias habilidades no hubiera estado correspondido y no hubiera podido jugar”.
Incluso Eguren recordó cuando Pellegrini le llamó la atención en un partido de pretemporada ante West Ham United en Inglaterra: “Realmente estaba jugando bien y uno a veces se suelta. Empecé a tomar un poco más de riesgo y dando pases de tres dedos. Lo hacía más pretenciosamente, para que mi juego se viera más lucido por decirlo de alguna manera”.
“Pellegrini me llamó a la línea de cal y me dijo: ‘Si la pasa una vez más de tres dedos, no juega más’. El mensaje fue más que claro, en realidad era simbólico de que si era necesario sí, que fue lo él remarcaba en las charlas: ‘Todo lo necesario sí, todo lo innecesario no’. Entendí que había cosas que se hacían simples porque simples valen más que complejizarlas y hacerlo más difícil de lo que se necesita”.
La generosidad de Martín Lasarte
Eguren también fue dirigido por Lasarte, e incluso fue su ayudante en Nacional, Al Ahly de Egipto y en la Selección de Chile: “Es una grandísima persona, un gran entrenador, pero sobre todo conmigo generoso por la paciencia, por el tiempo, por las oportunidades que me brinda y que me brindó para trabajar, y sobre todo perdonándome mi ansiedad por hacer las cosas”.
“Uno cuando hace cosas se equivoca, corrige, las hace un poco mejor hasta que consigue una forma adecuada de hacerlo; todo eso me lo brindó Martín en un medio muy competitivo donde si perdés te echan y con la exposición de estar en equipos grandes, en una selección como estuvimos en Chile, eso se lo voy a agradecer eternamente porque no lo hace todo el mundo”.
“Ojalá yo tenga la sabiduría de, en algún momento en caso de llegar a lugares similares, dárselo a otra persona porque es la única manera en la que los demás podemos crecer”.
“Martín es un tipo con una llegada increíble a los futbolistas por su manera, tiene una postura en la cual donde él está se siente su presencia y lo que dice se escucha, es lo principal. El futbolista necesita estar convencido y creer en su entrenador, y Martín es un convencido de su forma y de su manera, los futbolistas le creen y además tiene la facilidad de que los futbolistas lo quieran; eso tiene un valor increíble”.
“Yo estaba con ganas de dejar el fútbol y Carreño me llamó”
Daniel Carreño fue ‘otro de los padres’ que tuvo Eguren en su carrera; el entrenador y el futbolista fueron protagonistas de la gran temporada de Wanderers en el año 2000, logrando con un plantel muy joven el regreso a la Primera División.
“Daniel fue el tipo que con 30 y poco de años llegó con los pelos todo revoloteados al Parque Viera; nosotros éramos una cuarta división y yo estaba con ganas de dejar el fútbol porque para jugar al fútbol tenía que estudiar y en aquel momento Wanderers no estaba pasando por un buen momento y había que bancarse todo, yo estaba repartiendo unas cartas en ese momento, ayudando a mi tío que pintaba, estudiando y sentí que el fútbol en ese momento podía ser una pérdida de tiempo”.
“Y él me llamó con el profe Varela y me dijo: ‘Quedate, la gente habla bien de vos, la gente te quiere, confía’. Le dije que tenía que estudiar y no me daba el tiempo. ‘Quedate que la vamos a pasar bien y te va a ir bien’. Es un loco con una credibilidad tremenda, por lo menos para mí, yo le creí siempre todo lo que me dijo”.
“Un día vino con un disco de Titas acústico y me lo dio, y empezamos a compartir cosas que a mí me gustaban y yo decía ‘¿Y este loco escucha la misma música que escucho yo?’ Conversé con él cosas que inclusive yo no podía conversar con mis viejos, y yo tenía 18, 19 años y eso me acercó muchísimo, tenía una paciencia tremenda”.
“Yo era un loco que me llevaba el mundo por delante y pensaba que me lo sabía todo. Daniel me tuvo mucha paciencia, creyó en mí, nosotros creímos mucho en él. Wanderers es su lugar, también era nuestro también e hicimos una historia increíble, pequeña para la historia del fútbol, pero grandísima para todos nosotros que éramos unos guachos que nos queríamos comer el mundo”.
“En aquel Wanderers tenía chance de poner música en el vestuario porque había una banda media rocanrolera, pero se compartía todo: la cumbia, la murga y el rocanrol, haciendo aquel mejunje que es el fútbol. Justamente el fútbol es todo eso: cumbia, rocanrol y murga, por lo menos en Uruguay”.
