<
>

A diez años de la llegada de Gallardo a Nacional

play
Las sensaciones de Gallardo al llegar a Nacional (1:07)

"El desafío es importante", le comentaba en agosto del 2010 Gallardo a ESPN Report. (1:07)

El 13 de agosto del 2010 Marcelo 'Muñeco' Gallardo firmaba contrato con el Club Nacional de Football por un año. Diez meses después jugaría la final por el Campeonato Uruguayo ganada por el Tricolor, último partido de Gallardo como futbolista para semanas después seguir trabajando en el club uruguayo pero ya como director técnico.

"Hace como treinta días estamos trabajando con eso, se filtró la noticia cuando todavía falta mucho, no es que esté el tema resuelto", le contaba el presidente albo, Ricardo Alarcón, a Telemundo en los primeros días de agosto cuando aún Uruguay latía cálidamente por el mundial de Sudáfrica.

Los clubes se preparaban para el inicio de un nuevo Campeonato, Peñarol apuntaba a repetir el título y el mandatario tricolor respondía así cuando le consultaban si el argentino tendría un sueldo alto: "Lo que importa es el espectáculo y la alegría de la gente, el club tiene que medir con mucho cuidado esa arquitectura financiera sin olvidarnos de que el fútbol es alegría, chispa, nos gusta el buen fútbol y tener la posibilidad de un jugador como Gallardo sería algo fantástico, veremos qué es lo que pasa".

Lo que sucedió después fue que en el frío viernes 13 de agosto Gallardo llegaba al Aeropuerto de Carrasco y manifestaba en conferencia de prensa su felicidad de jugar en Uruguay: "Siempre ha sido un país que me ha gustado, suelo venir casi todos los años".

El 'Muñeco', que además venía a suplir la baja de su compatriota 'Matute' Morales, dijo que había tenido buenas referencias del club de parte de Federico Domínguez y que no venía como figura ni estrella: "Ese mote no suele estar en mí, considero que las estrellas están en el cielo".

El argentino arribó a Uruguay con su familia y Nacional lo recibiría como un integrante más de su hogar. Gallardo había tomado la dura decisión de irse de River y semanas después de firmar en el club uruguayo le comentaría a ESPN Report: "Estoy convencido de lo que hice, le he dado todo a River".

El enlace tenía acordado de palabra un año más de contrato con el club millonario pero tras conversar con el entrenador Ángel Cappa decidió marcharse. "Él me dijo que no iba a ser prioridad, pensé que lo mejor era terminar mi vínculo con River y seguir por otro camino, creo que lo mejor que hice fue tomar esa decisión" dijo quien ya era futbolista tricolor.

Al día siguiente de su llegada era presentado en el Parque Central y ya se generaba un vínculo llamativo y particular con el club uruguayo. La noche anterior el nacido en Merlo había confesado que lo había llenado de emoción la valoración de Nacional hacia él como futbolista y sobre todo como persona, lo que permitió que desde el comienzo el lazo haya sido mucho más fuerte.

"A esta altura de mi carrera también analizo sentirme cómodo, querido y respetado en el lugar donde estoy, yo tengo el mismo respeto a las personas que hoy han confiado en mí: el presidente Alarcón, sus colaboradores y la magnífica hinchada de Nacional", confesó Gallardo, quien advirtió también que su ambición deportiva seguía presente.

EL DEBUT ILUSIONANTE Y DOLOROSO

El vínculo entre Gallardo y la hinchada de Nacional se puede observar globalmente como el encuentro entre un club que adoptó a un enorme futbolista que habiendo abandonado su casa quería seguir jugando, y un profesional que entendió que la mejor manera de retribuir ese cariño era respetando al club, apoyando a los jóvenes y manteniendo una línea de conducta ejemplar aun cuando se tratase de su último año de carrera.

En lo micro también hay algunas imágenes y detalles que explican y reafirman ese nexo entre la institución y el futbolista del Río de la Plata. El debut se dio el 19 de setiembre por la cuarta fecha del Torneo Apertura, pero el dueño de la camiseta número 10 no salió con ese dorsal a la cancha: lo hizo con la 21, como todo el plantel de Nacional que se emocionó hasta las lágrimas con sus hinchas al homenajear al 'Oreja' Diego Rodríguez, futbolista que a los 22 años había fallecido apenas ocho días antes en un accidente automovilístico.

Ya con el partido en marcha Gallardo había habilitado de manera formidable a Santiago García para generar una chance clarísima de abrir el marcador ante Bella Vista. Apenas instantes después y luego de enganchar y dejar desairado a sus rivales, el argentino gritaba de dolor en la mitad del campo de juego. El Tricolor ganaría 1 a 0 pero horas más tarde se confirmaría la rotura del tendón rotuliano de la rodilla derecha que le impediría a Gallardo volver a jugar en la primera rueda del Campeonato Uruguayo.

GOLES, DESEQUILIBRIO Y TÍTULO EN EL TORNEO CLAUSURA
Defensor Sporting ganó el Apertura y Nacional en octubre del 2010 ya había cambiado de entrenador asumiendo Juan Ramón Carrasco en lugar de Luis González. Para el 2011 Gallardo se preparó para jugar y ganar sus últimos meses dentro de la cancha y los hinchas tricolores disfrutaron de su objetivo cumplido, ahora reafirmando el vínculo desde el juego, por aquello que el propio Alarcón dijo en la presentación de Gallardo: "A los hinchas de Nacional nos gusta una especie de fútbol champagne, nos gusta ganar y también jugar bien, tener un fútbol exquisito y sin dudas que al contar con un jugador como Gallardo quedamos más que satisfechos".

En el Torneo el 'Muñeco' pudo convertir tres goles, todos de pelota quieta: el 6 de marzo anotó de tiro libre en el triunfo 3 a 1 ante Miramar Misiones; el 2 de abril otro gol de tiro libre, también en el Parque Central, en la victoria ante Racing por 3 a 0; y convirtió de penal en el Estadio Centenario en la caída ante River por 4 a 2.

Durante el semestre le aportó claridad al juego de Nacional y se transformó, desde el banco de suplentes, en una gran solución ante trámites adversos. El Tricolor ganó el Torneo Clausura y la Tabla Anual por lo que si vencía a Defensor en la primera final ya se consagraría campeón uruguayo.

FINAL Y COMIENZO EN NACIONAL
Carrasco ordenó el ingreso de Gallardo en lugar de Richard Porta a los 66 minutos del encuentro ante el Violeta del 12 de junio, y el argentino colaboró de buena manera para que Nacional defendiera el 1 a 0 a favor que había obtenido tras un gol de Tabaré Viudez en el primer tiempo. Al ganar no se necesitaron más finales, el tricolor se consagró campeón uruguayo y esa media hora se transformó en lo último de Gallardo como futbolista profesional.

El cariño ya comprobado de la parcialidad tricolor se vio reflejado en la despedida que le hacían sus compañeros, quienes alzaban por los aires al argentino que en su sonrisa denotaba que esa era la despedida del fútbol que pretendía.

Una despedida que no pudo percibirse del todo más allá del cambio de rol dentro del club. El 4 de julio del 2011 otra vez Gallardo conversaba en conferencia de prensa junto al presidente Alarcón, pero en esta ocasión para ser presentado como director técnico.

Por ello no es raro que el diario Ovación comente que en el reencuentro que tuvieron el dirigente y el entrenador en enero del 2019, el argentino haya comentado: "Pensar que acá empezó todo". El final de una etapa fue también el inicio de una nueva; en cancha Gallardo le daba fluidez en cada ataque de su equipo, a mediados del 2011 continuaba de tal manera su vínculo con el fútbol que sintió natural el paso de futbolista a entrenador. Claro que para eso también fue importante el apoyo del club tricolor, que ahora acompañaba al argentino en el impulso de su nueva labor en este deporte.

En su primer año como técnico supo dirigir y ser autoridad de quienes hacía poco habían sido sus compañeros de vestuario, los mismos que lo habían abrazado en su último partido; ganó el Campeonato Uruguayo 2011/2012 y en junio del 2012 anunció que volvía a Argentina, donde en el 2014 comenzaría su exitoso ciclo al frente de River.

A una década de su arribo al Tricolor ni Gallardo ni los fanáticos del Bolso olvidan cuando ya con 34 años el 'Muñeco' llegó a Nacional y en apenas dos se generó un cariño imperecedero fomentado desde el aspecto humano, la ambición de ganar y el amor por el juego.