Carlos Alcaraz (3° de la ATP) es, sin dudas, uno de los jugadores más queridos y respetados del circuito. Más allá de toda la calidad que muestra torneo a torneo, lo cierto es que el cariño se lo ganó gracias a buenas acciones. En esta ocasión, ayudó a su compatriota Marcel Granollers para que pueda recuperarse de una lesión que sufrió en el US Open, con el objetivo de seguir en carrera en el Grand Slam estadounidense junto al argentino Horacio Zeballos.
El oriundo de Barcelona de 40 años había sufrido un esguince en su tobillo derecho durante el duelo de los octavos de final frente a los argentinos Andrés Molteni y Máximo González. Más allá de la lesión, el europeo y el albiceleste pudieron triunfar por 6-3 y 6-3 para seguir con vida en Flushing Meadows.
En ese momento, fue cuando entró en escena Carlos Alcaraz para sorprender con un noble gesto. El oriundo de El Palmar le ofreció tratarse la zona afectada con una máquina de su propiedad con una tecnología de radiofrecuencia no invasiva que opera a una frecuencia fija de 448 kHz.
Por medio de la bioestimulación celular profunda, el aparato le podía ofrecer a Granollers beneficios tanto a nivel terapéutico y de fisioterapia para que se pueda recuperar lo antes posible antes de que tuviera que salir nuevamente a la cancha.
Ahora bien, esta historia tiene un capítulo más que no hizo otra cosa sino que agrandar la figura del vigente campeón del Australian Open. Como la máquina la tenía en la habitación de su hotel, le prestó las llaves a su compatriota para que pueda utilizarla lo antes posible mientras que él salía al Arthur Ashe para enfrentarse ante Ben Shelton.
Finalmente, Granollers y Zeballos cayeron por doble 6-4 ante Rajeev Ram y Joe Salisbury y no pudieron avanzar a las semifinales del último Grand Slam del año.
