La presencia, el sentido del humor, la disciplina y los estándares del manager Pat Murphy definen al equipo ganador que hoy es Brewers
Siguiendo las instrucciones de su manager, el lanzador zurdo de los Milwaukee Brewers, Colton Gordon, se dirigió a la grada superior del American Family Field para investigar.
Tras asegurarse un pase directo a la segunda ronda de playoffs, los Brewers organizaron juegos de práctica durante toda esa semana como preparación para la Serie Divisional. Fue durante uno de esos entrenamientos cuando el manager de los Brewers, Pat Murphy, pidió hablar con Gordon —quien llegó procedente de los Houston Astros en julio y estuvo lanzando en Triple-A hasta que fue llamado al equipo grande a finales de septiembre—.
"Me llamó", recordó Gordon recientemente. "Me dijo: 'La situación está tensa aquí. Hay algunos scouts rivales en la grada superior espiándonos. Vamos a enviar a seguridad. ¿Puedes echarles una mano?'".
Gordon miró hacia donde señalaba Murphy y vio una figura "sombría" en las gradas, que parecía estar observando el terreno de juego. Algo confundido, Gordon hizo lo que le pidieron. Subió a un ascensor junto a un guardia de seguridad, quien le advirtió que él "no iba armado", así que debía estar preparado para cualquier cosa.
Al acercarse a la figura en las gradas —"preparado para cualquier cosa"—, Gordon se dio cuenta rápidamente de que le habían tomado el pelo. Murphy lo había enviado a la Sección 422, donde le esperaba una estatua de Bob Uecker, el legendario locutor miembro del Salón de la Fama. Aquella figura sombría resultó ser, en realidad, una figura legendaria.
"Miré hacia abajo y vi que todos en el campo estaban mirando hacia arriba, riéndose", contó Gordon. "Sí, me la jugaron".
Es precisamente ese carácter bromista lo que hace que Murphy, a sus 67 años, sea tan querido por su equipo, que ahora busca ganar la primera Serie Mundial en la historia de la franquicia. Pero el manager tiene otra faceta. Al fin y al cabo, es el mismo hombre que comentó que le gustaría usar una pistola eléctrica contra un jugador que fue puesto out al intentar avanzar de primera a tercera base.
Es una especie de 'yin y yang' que Murphy ha perfeccionado, lo que lleva a plantearse una pregunta sobre el principal candidato a ganar su tercer premio consecutivo al Manager del Año de la Liga Nacional: ¿es todo una actuación? "Cada vez que piensas que se trata sólo de una vacilada, si profundizas un poco más, te das cuenta de que no era simplemente una tontería", comentó un coach de los Brewers. "Hay algo más detrás de eso".
"¡Oh, no! Habla en serio"
Existen muchas "historias de Murph", pero la favorita actual de los jugadores de los Brewers ocurrió justo al comienzo de la postemporada, cuando soltó una frase que todavía los hace reír. Consciente del desgaste que supone la postemporada —después de haber disputado 162 juegos en la temporada regular—, les dirigió un mensaje inspirador:
"Si están cansados, tómense una siesta", recordó el relevista DL Hall. "Si están débiles, pónganse más fuertes".
El primera base Jake Bauers calificó la frase como "la mejor de todos los tiempos".
La ocurrencia provocó risas en el clubhouse, pero no era ninguna broma.
"¡Oh, no! Habla en serio", aseguró Christian Yelich, jardinero de los Brewers desde hace mucho tiempo. "Y cuando dice esas cosas en el banquillo, lo dice de verdad".
Murphy no es precisamente de los que esperan al final del juego para señalar una carencia del equipo o un error cometido en el terreno de juego. En cuanto sales del campo, es muy probable que te lo diga al instante. Puede parecer exagerado, pero todo tiene un propósito.
"Una vez permití carreras contra los Cubs en una entrada; regresé a la banca y me senté", relató el lanzador Chad Patrick. "Entonces, escuché a Murph gritar:
'¿A QUIÉN TENEMOS CALENTANDO? ¡PORQUE PATRICK ACABA DE MANDAR EL P... JUEGO A LA M...!».
"Me dejó pensando un buen rato. Pero, visto ahora, resulta bastante gracioso".
Patrick compartió esta anécdota cuando le preguntaron por su momento favorito con Murphy. Si ser reprendido delante de todo el equipo es su "momento favorito", ¿cómo serán entonces los malos momentos?
"Al principio, los deja impactados", señaló un coach de los Brewers. "Seguro que esta noche todo el mundo lo comentará en Twitter. Él simplemente se adelanta a lo que todos van a decir". Pero, según quienes llevan mucho tiempo trabajando a su lado, existe una lógica detrás de los métodos de Murphy. En parte, por supuesto, se trata de la rendición de cuentas. Pero tal vez el verdadero secreto del éxito de los Brewers radique en que los jugadores saben qué se espera de ellos antes de que surjan los problemas.
"Se trata simplemente de establecer estándares", señaló el gerente general Matt Arnold. "El listón para estar en este banquillo está muy alto".
"Tiene un gran corazón, pero expectativas aún mayores"
A Eric Thames, ex primera base de los Brewers, no le gustaba ser puesto out. A veces, su frustración se trasladaba al dugout, según comentan coaches que estuvieron en Milwaukee durante sus tres temporadas con el equipo. En una ocasión, Thames fue dominado con un lanzamiento pegado que le partió el bat por la mitad, mientras la pelota caía suavemente en el guante del lanzador para un out de lo más sencillo.
Thames regresó al dugout lleno de adrenalina, con los restos del bat en la mano. Murphy —quien entonces era el coach de banca de Milwaukee— lo miró.
"¿Lo rompiste?", preguntó Murphy con total seriedad.
El comentario provocó risas y ayudó a calmar a Thames. A diferencia de las bromas incisivas de Patrick, Murphy optó por un enfoque distinto. Hizo lo mismo con el novato de 21 años Luis Lara durante un juego contra los Cubs a principios de este año. Mientras Chicago realizaba un cambio de lanzador antes del turno al bat de Lara, Murphy lo rodeó con sus brazos y le dio una charla motivadora. Todo fue positivo. Poco después, Lara conectó un sencillo que decidió el juego.
"Ésa es mi interacción favorita", comentó Lara recientemente. "Fue un gran gesto de su parte".
Pero Murphy también puede adoptar un tono diferente; por ejemplo, le advirtió a Andrew Vaughn que le daría una descarga con una pistola eléctrica (taser) si volvía a ser puesto out en tercera base, tal como le ocurrió durante sus primeros días con el equipo el año pasado. Esa combinación de 'premio-castigo' define bien a Murphy.
"A veces, hay que saber leer entre líneas", señaló el cerrador Trevor Megill. "Tiene un gran corazón, pero expectativas aún mayores".
Bauers añadió: "No es una actuación. Así es Murph. Todo lo que hace nace de algo genuino, tanto lo positivo como lo negativo. A veces puede resultar incómodo, pero si te lo tomas de la manera correcta, él logra sacar lo mejor de ti".
En todo el clubhouse, los jugadores destacan el otro lado de la moneda: si se interpreta de la forma adecuada, Murphy es capaz de sacar lo mejor de cada jugador o del equipo en su conjunto.
"Él exige excelencia", afirmó el abridor Logan Henderson. "El nivel de exigencia es altísimo. Es genial jugar en un entorno así".
Pero no es para todo el mundo. Sin ofrecer nombres, los directivos de los Brewers reconocen que, a lo largo de los años, algunos jugadores han tenido que marcharse porque no lograban adaptarse a esa exigencia. El resultado es un equipo curtido que sigue mejorando año tras año, hasta llegar ahora, por fin, a las puertas del objetivo final.
La presencia, el sentido del humor, la disciplina y los estándares de Murphy marcan la pauta.
"Tuvimos una reunión de equipo antes de los playoffs", comentó el lanzador Shane Drohan. "Empezó diciendo: Ésta es la última vez que nos vamos a reunir'.
"Desde entonces, hemos tenido unas tres reuniones de equipo. Así es Murph".
