MÉXICO -- Hace no mucho tiempo --específicamente en la década de los 90 e inicios del siglo XXI--, los Cincinnati Bengals estaban muy lejos de ser el equipo que hoy conocemos. No eran un invitado recurrente de playoffs ni avivaban las rivalidades en la AFC Norte con juego intenso, exitoso y capaz de sorprender a cualquiera... en temporada regular.
Una vez que el entrenador en jefe Sam Wyche dejó al equipo tras la temporada de 1991, Cincinnati no volvió a tener una temporada ganadora sino hasta el 2005, tercer año del coach Marvin Lewis. En su primera campaña al frente de los Bengals (2003), Lewis obtuvo seis victorias más en relación al 2002, cuando Dick LeBeau concluyó su gestión.
Y en su primera temporada ganadora desde 1990, los Bengals lograron el liderato de la división y su primer pase a playoffs en la era de Lewis. Al cabo de 13 campañas con el coach, Cincinnati ha viajado a siete postemporadas.
Su marca es de 0-7.
Este viernes, Lewis firmó extensión de contrato por un año más, una clara muestra que los Bengals prefieren seguir con la esperanza de que sólo faltó un poco para avanzar a una siguiente ronda, y que es más grande el miedo a la reconstrucción, en una franquicia que se las ha visto negras en periodos extendidos, que al estancamiento.
La apuesta por Lewis es difícil de comprender cuando se analiza su marca perdedora en playoffs y su 8-19 en horario estelar. Pero su récord en temporada regular es de 112-101-2 (.526), una mejoría sustancial si juntamos a todos los demás coaches que han sido contratados por el dueño Mike Brown 55-149 (.270).
El éxito de Lewis dentro del calendario convencional ya le ha generado su propio legado entre otros entrenadores. Nombres como Jay Gruden --head coach de los Redskins--, Mike Zimmer --head coach de los Vikings--, Hue Jackson --head coach de los Browns-- y Leslie Frazier --ex head coach de los Vikings-- son evidencia inobjetable que el 2° coach más longevo de la NFL actual ha dejado una huella en el fútbol americano que es palpable en la última década.
Desde el punto de vista de los aficionados, las cifras pueden ser más frías, partiendo de las 25 temporadas consecutivas que tiene la franquicia sin ganar un partido de playoffs (6° peor equipo). Luego están las decepcionantes derrotas, dos de ellas contra los Steelers, siempre en la primera ronda.
Lewis ganó el premio al Entrenador en Jefe del Año en el 2009, al tiempo que los Bengals terminaron líderes de la AFC Norte. El rival en turno eran los New York Jets del mariscal de campo novato Mark Sanchez. Sobra decir el resultado, pero los detalles desplegaron que, quizás, no estaban listos para el reto.
A partir del 2011 se abrió la puerta a una época que Cincinnati nunca había vivido y que se mantiene, clasificando a todos los playoffs de las temporadas disputadas. Suficientes roces parecían la mejor forma de tomar experiencia. Al final, la ley de la probabilidad estaba de su lado.
La realidad, no tanto.
Sólo dos de esos juegos de playoffs se han decidido por seis puntos o menos, incluyendo el del año pasado que fácilmente podría ser el más rompecorazones de todos: ante Pittsburgh y arriba en el marcado cuando faltaban 18 segundos, regalando el partido por indisciplina.
Hay evidencias para asumir dos posturas. El resumen de la carrera de Lewis despliega un coach ganador. No hay otra forma de interpretar sus marcas y su devolución de éxito a una franquicia que tiene 27 años sin jugar un Super Bowl.
Lewis los acercó, estableció una cultura ganadora que tanto tiempo se le negó a la ciudad pero que hoy, parece insufiente para soñar con siquiera volver a pelear por el Lombardi, qué decir de ganarlo. Y no es que los Bengals no tengan el talento, pero si tanto les ha costado superar sus debut de postemporada, ¿qué nos hace creer que Lewis y compañía tendrán los arrestos para sortear una Final de Conferencia? ¿Un Super Bowl?
La aproximación de los Bengals hacia su coach no es un misterio. Su proceder pasivo y cauteloso en agencia libre es otra muestra que, entre menos se muevan las piezas de un equipo de playoffs, más posibilidades ven de regresar. Pero a estas alturas ya hay suficientes datos para crear una tendencia, y extender a Lewis hasta el 2017 sólo garantiza que Cincy estará peleando un boleto en la AFC Norte, no que está listo para alinear, motivar y DISCIPLINAR sus hombres rumbo al siguiente paso, el más importante para la franquicia en su historia moderna.
