Parece que en este receso de temporada, los quarterbacks huyen en masa de los riesgos de jugar en la NFL para ir a la cabina de transmisión.
Primero, el sorpresivo anuncio el mes pasado en el que la CBS informó que remplazaría a su analista Phil Simms (ex quarterback, por cierto) con el ex pasador de los Dallas Cowboys, Tony Romo, pese a que Romo no tiene experiencia en los medios.
Y apenas la semana pasada, el notoriamente reservado y ahora ex quarterback de los Chicago Bears, Jay Cutler, anunció que se retiraba de la NFL para unirse a Fox como comentarista.
Romo y Cutler enfrentarán un empinado proceso de aprendizaje en su primera temporada detrás del micrófono, pero sí tienen algo a su favor: ambos se ajustan muy bien al perfil del ex jugador convertido a comentarista.
Para empezar, jugaron como quarterbacks, posición representada de manera desproporcionada en los rosters de analistas de NFL en la actualidad: de las 507 personas enlistadas por Wikipedia como comentaristas o ex comentaristas de NFL en las principales cadenas de televisión, 53 (o 10.5 por ciento) fueron ex pasadores.
Para fines comparativos, sólo 3.6 por ciento de todos los jugadores de la NFL jugaron como quarterbacks en 2016.
Incluso entre los pasadores, Romo y Cutler están en una cómoda situación, pues combinan la cantidad correcta de éxito y longevidad para ajustarse al perfil de su segunda carrera.
De acuerdo a una fórmula de yardas netas por aire por índice de pases y envíos lanzados en su carrera, medimos la eficiencia como pasador en la que un quarterback promedio tiene calificación de 100.
Ser un quarterback bien conocido es un camino tan confiable para ir al mundo de los medios que 81 por ciento de los quarterbacks retirados que lanzaron al menos 3,000 pases y alcanzaron al menos un nivel superior al promedio, eventualmente lograron llegar a un estudio o cabina de transmisión.
Los únicos ex pasadores de la era moderna que aún no transitan esa vía son Peyton Manning, Brett Favre y –sí, fue lo suficientemente bueno para pensar en la TV—Jeff Garcia.
Pocos pasadores convertidos en analistas tuvieron carreras totalmente malas. Por ejemplo, el ex quarterback de los New York Giants, Jesse Palmer, quien trabajó con Fox en 2006, casi no jugó y fue muy malo cuando entró a los campos de la NFL, pero es una excepción.
La mayor parte de las veces, los ex quarterbacks son elegidos para trabajos en los medios tras jugar por arriba del nivel promedio, regularmente en una carrera de 10 o más años. El promedio de duración de la carrera en la NFL de un quarterback convertido en analista y que lanzó más de 3,200 pases es de 11 campañas, según los pasadores considerados, con un índice de eficiencia de 104.
Romo (índice de 116 con 4,335 pases lanzados) más que califica para unirse a este grupo y aunque Cutler fue un pasador más promedio que el ex Cowboy con un índice exacto de 100, también mantuvo un nivel de desempeño lo suficientemente largo para ser considerado para ese trabajo de ensueño que parece destinado para los ex quarterbacks.
En otras palabras, hubiera sido una sorpresa si Cutler y, especialmente, Romo no hubieran ido al estudio o palco de TV y con lo que conocemos sobre los casos de pasadores con carreras arriba del promedio en la NFL y que fueron a la televisión, podemos aventurarnos a adivinar qué otros quarterbacks podrían colgar el casco y las hombreras por un micrófono.
Por ejemplo, con un índice de 106, Carson Palmer está dentro del perfil estadístico para ser analista en el futuro. Lo mismo para Matt Schaub (108), Matt Ryan (110) y Philip Rivers (112).
Pero hay un punto en el que un quarterback puede ser demasiado bueno como para adivinar si aceptará un trabajo como analista tras su retiro.
El líder en activo de eficiencia ajustada, Aaron Rodgers (120) podría entrar en esa categoría, así como Tom Brady (118) o Drew Brees (115), que está justo en el borde.
Sin embargo, Romo y Cutler ya están en ese camino. Ahora, la única cuestión que resta por aclarar es si sus carreras como analistas serán más como las de Dan Fouts o Troy Aikman –dos ex QBs generalmente reconocidos entre los mejores comentaristas en TV—o será más como la de Joe Montana, quien duró sólo una incómoda temporada como analista antes de dejar el estudio.
Eso comenzaremos a averiguarlo en tres meses.
Neil Pane es escritor senior para FiverThirtyEight.
