Boca cayó 1-0 ante Universidad Católica en La Bombonera y quedó eliminado de la CONMEBOL Libertadores 2026. Al conjunto chileno le alcanzó el tanto de Clemente Montes para avanzar a octavos de final y darle un mazazo al conjunto de Claudio Ubeda, que jugará los playoffs de la Sudamericana.
En una noche helada en Buenos Aires, el Xeneize no estuvo a la altura, en un partido en el que no tuvo gol, ni juego, ni suerte. El capitán Leandro Paredes no apareció al rescate y dejó al descubierto la dependencia deportiva y emocional que su equipo tiene.
El primer tiempo: Boca salió a jugar con una paciencia que se transformó en pasividad
Boca se pasó de paciente en los primeros 45 minutos y recibió un golpe inesperado. Después de haber controlado casi toda la etapa inicial, pagó carísima la falta de gol y se fue al vestuario 1-0 abajo.
El Xeneize se aproximó desde la pelota parada, como ya se volvió su costumbre, e intentó una y otra vez con jugadas inocuas. Al margen de algunos destellos de Tomás Aranda y las buenas intenciones de Exequiel Zeballos, Boca fue ineficaz en la ofensiva y extrañó a Ádam Bareiro y Miguel Merentiel.
Universidad Católica manejó perfecto una contra, que fue una de sus pocas apariciones en el área de Brey, y lastimó al equipo de Ubeda. Lejos de gestionar la urgencia, el Xeneize creció en nerviosismo, errores no forzados y quedó al borde del abismo con el complemento por delante.
La segunda etapa: desesperación, desprolijidad y eliminación
El segundo tiempo, Boca salió con desesperación y, aún sin Paredes en sintonía, se alejó todavía más de la producción de juego colectivo. Entre el nerviosismo y el correr de los minutos, reinó la desprolijidad y el Xeneize agonizó.
A Boca no se le abrió el arco y Valencia le sacó una pelota en la línea, en una de las pocas chances claras de la noche.
Con una floja performance de sus mediocampistas y una presentación olvidable de Milton Giménez (abucheado por la gente), el DT sacó Ander Herrera por Alan Velasco y luego sacó a Marco Pellegrino para meter a Ángel Romero.
A 10 minutos del final, el lesionado Miguel Merentiel entró en una pierna, pero no pudo torcer el desenlace. Romero hizo gritar a La Bombonera con un gol, pero el VAR alertó de la posición fuera de juego.
Ningún cambio fue gravitante y, sin opciones de peso en el banco de suplentes, la presentación del Xeneize fue opaca.
El tiempo se agotó para un Boca que desencantó a todos y terminó recibiendo la reprobación explícita de su gente.
Arrancó bien, terminó pésimo: Balance negativo en su grupo
Boca debutó con dos victorias que invitaron a la soñar en la Libertadores, con triunfos 2-1 ante Universidad Católica en Chile y 3-0 Barcelona en La Bombonera.
El arranque ilusionó y la clasificación parecía encaminada. En Brasil, las cosas se complicaron al perder con Cruzeiro 1-0 y luego llegó la caída ante Barcelona en Ecuador.
El Xeneize llegó a la última fecha al límite y solo una victoria le permitiría seguir con vida en la Copa. No solamente no la consiguió, sino que decepcionó con la presentación ante su gente y se despidió del certamen.
La Bombonera, tras quedar afuera de la Copa: "Que se vayan todos"
Una vez consumada la eliminación, los hinchas le pasaron factura primero a la CONMEBOL, a la que le reclaman injusticias, y luego le cayeron a todos los demás: futbolistas, entrenador y dirigentes.
Los jugadores saludaron a la gente, casi como una formalidad, y no recibieron ni un aplauso.
La noche en La Bombonera se cerró con el "Que se vayan todos", que evidencia una crisis que pulula hace rato y nunca termina de explotar.
Esta derrota en casa tendrá consecuencias más allá de la eliminación de la Libertadores y le vendrá bien el Mundial a Boca para que baje la espuma, barajar y dar de nuevo.
