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El Athletic busca en Granada llegar a una final que le ayude a subsistir con su filosofía

BARCELONA -- En el Athletic de Bilbao ‘pueden jugar los futbolistas que se han hecho en la propia cantera y los formados en clubes de Euskal Herria, que engloba a las siguientes demarcaciones territoriales: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa, Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Behera, así como, por supuesto, los jugadores y jugadoras que hayan nacido en alguna de ellas’. Esta afirmación, no escrita en los estatutos oficiales porque podría ser puesta en cuestión ante cualquier tribunal, aparece en la página oficial del club vasco.

Es la personalidad diferencial entre el Athletic y los demás. Las cuatro primeras zonas forman parte de España, las tres restantes pertenecen al estado francés. Son las siete provincias vascas de las que se nutre el club desde que en 1912 instauró una política deportiva que a día de hoy se mantiene inalterable, que ha provocado no pocos debates en su seno (siempre cerrados con la misma decisión de mantener esa fidelidad) y que es vista desde fuera con admiración y burla a partes, se diría, iguales.

El equipo vasco buscará este jueves en Granada el billete para la que sería cuarta final en la Copa del Rey de los últimos doce años. El Barcelona, al que eliminó en los cuartos de final, le apartó en2009, 2012 y 2015 de una conquista que no saborea desde 1984, cuando a las órdenes de Javier Clemente disfrutó de su última era de éxito: dos títulos de Liga y uno de Copa que hoy se entienden apenas un recuerdo en la historia, legendaria, alrededor de San Mamés.

“Dios solo creó un equipo perfecto, a los demás los llenó de extranjeros”, suelen decir los hinchas del Athletic, orgullosos de esa filosofía que le ha desplazado de la lucha por los títulos en las últimas décadas muy a su pesar porque, hasta los años 60 del pasado siglo, se codeó sin disimulo con Barça y Madrid... Hasta que la apertura de fronteras en 1973 comenzó a dejarle atrás y a partir de la ‘Ley Bosmann’ le apartó ya absolutamente.

CONTRA TODO
¿Es posible sobrevivir en el fútbol actual con esta política? En México, en cierta medida, tiene el Athletic el ejemplo de que no es único en el fútbol mundial. El Chivas de Guadalajara mantiene impasible la política de contar solo con jugadores mexicanos en sus filas y con esta apuesta se ha mantenido siempre, como el Athletic, en la máxima categoría del fútbol azteca.

La conquista de la Liga de Campeones de la Concacaf en 2018 o el Clausura de 2017 muestran que esta política es válida en el Rebaño Sagrado… Aunque trasladado a Europa, a España, el ejemplo no tiene la misma consideración si a los éxitos nos referimos.

El Athletic ha conseguido a través de traspasos con gran beneficio (80 millones de euros pagó el Chelsea por Kepa o 65 el Manchester City por Laporte en los dos últimos años) el dinero suficiente para ir reforzando su plantilla con futbolistas nacidos en la región de otros equipos. Ello le ha provocado la enemistad de la Real Sociedad al llevarse a algunos de sus jugadores, como fue el caso último de Iñigo Martínez, pero, a la vez, le ha permitido sobrevivir en la élite del fútbol español, siendo el único club junto a Barça y Real Madrid que siempre ha tomado parte de la Primera División.

“Nuestro título es nuestra personalidad”, afirman en San Mamés los hinchas. Leones orgullosos de mantener contra viento y marea una política intocable que les apartan de la élite pero que les ofrece esa felicidad inexplicable para los aficionados de otros clubs, que acuden a la burla como única arma con la que atacar a un club diferente.