¿Liga MX sin entrenadores MX?

¡14 clubes apuestan por profesionales no nacidos en México! De éstos catorce, únicamente 4 fueron formados bajo el amparo del fútbol de este país

¿Mediocridad? ¿Falta de Preparación? ¿Sin experiencia? ¿Malinchismo? Infinidad de preguntas saltan de repente de forma inquietante para intentar responder al fenómeno que en los últimos años se ha observado en la Liga MX: la decisión casi absoluta de los clubes para preferir un director técnico extranjero y no a uno nacido en México.

Esta prevalencia merece ser estudiada a fondo. Con honestidad y conceptos claros y concisos. ¿Qué es lo que está llevando a muchas directivas del balompié azteca para decantarse por un estratega foráneo, haciendo de lado a aquellos que, hayan nacido o no en estas tierras, sí sean producto del fútbol nacional?

Supongo que lo que se pone sobre el platillo de la balanza son, ante todo, las virtudes del candidato extranjero, las cuales necesariamente deberán ser su experiencia, su habilidad para el manejo del grupo, los éxitos alcanzados, su capacidad para forjar nuevas generaciones de futbolistas, su visión a mediano y largo plazo, y otros no menos importantes requisitos que garanticen un proyecto sólido y rentable. (Aquí cabría preguntarnos si esto se está aplicando a los nuevos entrenadores nacidos allende nuestras fronteras)

Ahora bien, ¿qué les está ocurriendo a los jóvenes y a los tal vez no tan jóvenes técnicos mexicanos como para que los criterios arriba mencionados les estén jugando en contra y no les favorezcan en estos tiempos en que varias directivas decidieron cambiar o estén próximas a hacerlo, a su máximo responsable de la banca? ¿Cuánta culpa tendrán ellos mismos para que los de pantalón largo dirijan su mirada más allá de nuestro entorno nacional?

Héctor “Pity” Altamirano recién se sumó a una lista cada vez más grande de entrenadores mexicanos que son desplazados por extranjeros. Lamentablemente sus números con los Gallos Blancos del Querétaro no fueron precisamente los mejores y la directiva emplumada decidió darle las gracias. El ex jugador de Santos Laguna y Cruz Azul se había convertido en un ejemplo más de la filosofía que el equipo de la cuna del constitucionalismo mexicano respetaba para elegir a sus entrenadores. En su mayoría, jóvenes y mexicanos, como Ignacio Ambriz, Salvador Reyes, Rafael Puente del Río y Héctor Medrano, por mencionar algunos. Sin embargo, y en contra de esta, para mi, sana costumbre, hace unos días el Querétaro anunció la llegada del uruguayo Leonardo Ramos, de casi 52 años, en cuyo palmarés figuran tres títulos en el balompié charrúa.

¿Qué orilló al equipo de la ciudad del Acueducto a cambiar su estilo de contratación? Lo que haya sido, su decisión ya le une al cada vez mayor número de clubes cuyas directivas hacen lo mismo. Y dígame si no es así. Con la salida de Altamirano, en la Liga que nos invitan a sentir durante el protocolo previo a todos los partidos del torneo, solamente quedan 4 entrenadores mexicanos. Es decir, el cargo de director técnico es ocupado actualmente por casi 80 por ciento de extranjeros.

¡14 clubes apuestan por profesionales no nacidos en México! De éstos catorce, únicamente 4 fueron formados bajo el amparo del fútbol de este país, como es el caso de Hernán Cristante, argentino del Deportivo Toluca; Andrés Lillini, argentino del Club Universidad Nacional; Ricardo Ferretti, brasileño de FC Juárez y Robert Dante Siboldi, uruguayo de Xoloitzcuintles de Tijuana. Los restantes 10 llegaron con poco o nulo conocimiento de la Liga en la que ya dirigen, aunque debemos decir que en el caso de Diego Martín Cocca, el argentino jugó aquí 4 años pero no se formó ni inició su carrera en algún banquillo de estas tierras.

¿Acaso es más barato traer a un foráneo? ¿Será que en la negociación con los promotores de éstos o propios haya un buen acuerdo que beneficie económicamente a las partes? ¿Será que los entrenadores aztecas se cotizan muy alto y por ello sea muy difícil llegarles al precio? ¿El problema es en realidad un asunto habilidades, capacidades o preparación profesional? Hubo alguien quien incluso me dijo que uno de los principales obstáculos de los nuestros era la Mercadotecnia. ¿La Mercadotecnia?, pregunté. Según mi interlocutor, quien además cuenta con su título profesional de director técnico, me expresó que el mexicano que aspire a dirigir en primera división debe contar, amén de buenos resultados, con elementos para saber venderse. Que su personalidad vaya más allá de las canchas. Que cuente con carisma, con características bien definidas que lo distinga de los demás. Que asimismo aparezca constantemente en los medios y que cuente con una activa participación en redes sociales. ¿Todo esto? Me dijo que sí y que, en este rubro, la mayoría de los extranjeros están a la delantera (Esto naturalmente no aplica para Miguel Herrera).

Yo sinceramente me inclino a creer que nuestro fútbol, más bien, nuestros dirigentes, han tenido una indeseable tendencia a buscar mucho más afuera que adentro, otorgándole al entrenador extranjero mayor confianza que al nuestro. Sé también que la preparación, mentalidad y ambición del estratega mexicano se han convertido en hándicaps que les ha jugado en contra cuando se trata de decidir por ellos o por un extranjero. Sin embargo, me queda absolutamente claro que les ha faltado mucho apoyo y, sobre todo, confianza de parte de los dueños del balón para emprender y mantener proyectos en los equipos de nuestra querida Liga. Si aquello que se le otorga por raudales al foráneo, se le concede, al menos equitativamente al de casa, al nuestro, el fútbol mexicano crecería exponencialmente en identidad y en calidad. No es un asunto de chauvinismo ni de falso patriotismo. Es un tema de hacer crecer lo que producimos y desarrollarnos internamente sin recurrir excesivamente, como ahora mismo está ocurriendo, a apuestas que en cuanto juventud y experiencia, no están por encima de lo que tenemos y tendremos a corto plazo. Ahí están, por ejemplo, Jaime Lozano, Luis Ernesto Pérez, así como todo aquel que actualmente está tras bambalinas, pero que está decidido a trascender como Rafael Puente del Río o Eugenio Villazón, hoy auxiliares técnicos. Estoy seguro de que tarde o temprano, nuestro balompié lo va a agradecer. Hoy, definitivamente no.