Elena Rybakina es la nueva reina de Nueva York, después de su consagración en la final del US Open 2026 ante Aryna Sabalenka, quien era la bicampeona defensora, por 6-4, 5-7 y 6-2 y abrochar su segunda corona de Grand Slam en la temporada (tercera en toda su carrera).
Después de la batalla ganada en Flushing Meadows, la nacida en Rusia, pero nacionalizada kazaja, pasó por la conferencia de prensa y reveló detalles sobre cómo seguirán sus objetivos a partir de ahora.
La nueva prioridad de Rybakina
La flamante número 1 del mundo, a partir de la próxima semana, habló sobre sus próximos objetivos: "La prioridad principal es que no me estoy haciendo más joven, así que intentar mantenerme sana y elegir bien el calendario y el proceso de entrenamiento. Por supuesto, el objetivo siempre son los torneos más importantes, quiero ganarlos, así que los Grand Slams, y simplemente intentar encontrar el equilibrio, intentar ser estable. Ya veremos qué pasa, pero definitivamente todavía queda mucho trabajo por hacer. El trabajo nunca termina, para ser sincera".
Sobre el N°1 alcanzado, dijo: “Va a ser muy diferente despertarme a la mañana siguiente sabiendo que gané el US Open y que he conseguido el número 1 del mundo. Es como una liberación, porque llevas haciendo las mismas rutinas durante las últimas dos o tres semanas. Es mucho trabajo, también muchos nervios. Sí, creo que va a ser increíble despertarme sabiendo que has conseguido cosas tan grandes”.
Rybakina, de casi bajarse del US Open, a ser campeona
En la previa al torneo, Rybakina sufrió una lesión en el pie en el WTA 1000 de Cincinnati, que la puso en duda de cara al US Open: "Estaba muy disgustada. No sabía realmente cómo iba a estar. Llegamos a Nueva York, hicimos una resonancia y no tenía muy buena pinta. Tuvimos que hablar con muchos médicos para conocer sus opiniones sobre lo que debíamos hacer. Tuve la suerte de contar con una muy buena doctora. Está en Australia, estuvo al teléfono con nosotros todo el tiempo y, de alguna manera, junto con el equipo hicimos un plan y nos mantuvimos fieles a él, hablando cada día sobre lo que podíamos hacer".
"Durante siete días simplemente iba de mi habitación del hotel al gimnasio, pasaba allí tres horas, hacía mucha recuperación y tratamientos. También fuimos a cenar un par de veces para despejar un poco la cabeza. El primer día que llegamos creo que fuimos al cine. Después de eso, simplemente seguí trabajando, aunque por desgracia no en la pista”, cerró.
