Cada Argentina vs. Inglaterra reabre un universo. Los goles, las discusiones, las cuentas pendientes y los episodios que con el paso del tiempo dejaron de pertenecer únicamente al fútbol para instalarse en la memoria colectiva.
A horas de un nuevo capítulo, en las semifinales del Mundial 2026, la noche de Saint-Étienne, en Francia 1998. vuelve a ocupar un lugar central.
Hay, en este sentido, una forma distinta de revisitar partidos. Lejos de los archivos televisivos, las estadísticas y las declaraciones edulcoradas de ocasión, las biografías de Diego Simeone y Javier Zanetti permiten reconstruir la historia desde adentro.
“El Cholo”, capitán de ese seleccionado, relata cómo vivió la jugada que terminó con la expulsión de David Beckham, apenas comenzada la segunda etapa, mientras que “el Pupi” revive el zurdazo del empate y su alegría por convertir un golazo su pierna menos hábil.
El arte de competir: los "distintos caminos" de Simeone en Saint-Étienne
“Con David Beckham yo no fui provocativo. Intuí que iba a darse una situación confusa de juego. Unos la resuelven mejor y otros, peor. El juego del fútbol no se trata solamente de jugar bien a la pelota, sino también de intentar encontrar situaciones dentro del campo que permitan entender que se puede ganar el partido por distintos caminos. Pasa en la vida de todos los días. A veces el camino es fácil de encontrar, otras, es más difícil y también hay momentos en que un solo camino no alcanza”, escribió el Cholo en “Creer: el desafío de superarse siempre”, su autobiografía.
Más adelante, profundiza en la distinción entre “cargar” al rival y la “provocación” como incidencia del juego. “¿Cómo hay que interpretar esa jugada? ¿Lo mío fue malo porque provoqué una situación? Entonces, ¿lo de él fue bueno haciéndose expulsar? Yo cometo una infracción normal, sin violencia y entonces intuyo algo, me dejo caer y me quedo un tiempo tirado. Eso es lo que lo provoca a él, porque el contacto irrita”, detalló.
“Evidentemente, saqué partido de la situación porque estaba concentrado en un tipo de incidente que parece insignificante, pero por el que se puede ganar o perder un partido. Sin embargo, en ningún momento fui deshonesto o violento”, argumentó Simeone.
La jugada de pizarrón y el premio a la zurda, la “hija perezosa” del Pupi
Zanetti hizo un golazo para empatar el partido 2-2 en un primer tiempo frenético. En una jugada “de pizarrón”, el lateral derecho aprovechó un toque sutil que sorprendió a los ingleses, controló el balón y le dio un hermoso zurdazo que sacudió la red.
“Al final del primer tiempo estamos perdiendo 2-1. Tiro libre para nosotros en el límite del área. Sobre el balón van Batistuta y Verón... amagan con tirar, Batistuta con potencia, Verón con efecto por encima de la barrera, y en cambio, por sorpresa, este último toca la pelota pero la abre apenas hacia la derecha, donde aparece la camiseta número 22, aquel día la mía. Corro hacia el balón... lo detengo con la derecha y hago partir un 'zurdazo' que el buen portero Seaman solo puede mirar: ¡es gol!”, escribió Zanetti en “Giocare da uomo”, publicado en español como “Jugar como un hombre”.
“El fútbol, como la vida, es un continuo mezclarse de dudas y decisiones fulminantes que pueden cambiar el curso de los eventos... tiré de zurda, que no era mi mejor pie, sin pensarlo... ¡Había hecho un gol en un Mundial!”, contó en “Un legame mondiale”, que podría traducirse como “Un vínculo mundial”.
“El Pupi” también recuerda ese tanto como un festejo a su constancia y trabajo individual. De hecho, en “Jugar como un hombre”, Zanetti explicó la relación casi paternal que tuvo con la zurda, su pierna menos hábil, para mejorar su técnica.
“Mi pie es el derecho. Al izquierdo lo eduqué como a un hijo un poco perezoso en el control, el pase, el centro. (…) No era la rivalidad o el odio por los ingleses lo que me dio alegría al marcar. Era el premio al trabajo solitario en el campo de juego con el pie izquierdo”, detalló Zanetti.
