La especificación B del AMR26 diseñado por Adrian Newey debutó en Hungría con un hito para la temporada: el equipo inglés logró meter un auto en Q2.
A los casi 45 años (lo cumplirá el próximo miércoles), con dos títulos ganados y 32 triunfos en Fórmula 1, Fernando Alonso no va a celebrar con efusividad pasar a Q2. Sin embargo, en el semblante del español se notaba alivio. El tan mentado proyecto Aston Martin 2026, con la rimbombante contratación de Adrian Newey como cabeza del departamento técnico (ya repleto de ingenieros con pasado exitoso en otros equipos), más la exclusividad de Honda nació como un fiasco. Un auto que llegó tarde a la pretemporada, falta de fiabilidad inicial que dejaba tirado a los autos verdes en la pista en cualquier momento, una vibración que surgía desde las entrañas de la batería que se trasladaba por el volante a los pilotos que terminaban con los brazos dormidos y una diferencia medida en años luz con la punta que se traducía en casi cinco segundos en el arranque del Mundial. De hecho, llegaron a Australia con un programa reducido de vueltas por las vibraciones. Por eso, lograr avanzar de Q1 a Q2 en el GP de Hungría de la mano del español fue casi como un triunfo.
Ante semejante hecatombe, Newey tomó una decisión de raíz. Nada de ir agregando mejoras pequeñas en cada carrera para tratar de rescatar al equipo de un andar rayano a lo vergonzoso para tanta inversión económica. El ingeniero inglés, el gurú detrás de 26 títulos entre pilotos y equipos, decidió apostar a una modificación integral y gigante del chasis. Se mantuvo la estructura, pero se trabajó en un rediseño completo. Llevó su tiempo. En el mientras tanto, Alonso rescató un punto en el alocado GP de Mónaco, todo un milagro. Pero el rendimiento no estaba ni cerca de sacarlos del fondo. Aston Martin estaba hasta por debajo de Cadillac, el equipo que llegó este año a la F1.
Finalmente, la versión B del AMR26 llegó a pista en Hungría. El arranque fue duro con una extraña rotura en la suspensión trasera del auto de Lance Stroll en el primer ensayo del viernes, que lo dejó afuera del segundo. Pero los tiempos ya eran mejores. Al menos estaban más dentro de la F1 y Alonso logró sentarse a la mesa de los Cadillac. Claro, todo estaba muy verde, como el color del auto. Una vez en pista comenzaron a pulir detalles. Y en la qualy, el español consiguió avanzar a Q2 al ubicarse 16º (último lugar que entrega boleto en Q1) al vencer por 107 milésimas a Oliver Bearman. Nano dejó atrás, además de al inglés de Haas, a Carlos Sainz y Alex Albon (la dupla de Williams, equipo que perdió completamente el rumbo), a su compañero Lance Stroll y a los dos Cadillac (Valtteri Bottas y Checo Pérez).
En Q2 no pudo salir del 16º lugar, pero con un tiempo de 1m19s808, razonable para la zona en la que quedó. “Me siento un poco aliviado, como si el equipo hubiera comprendido las debilidades del coche y este fuera el primer paso en la dirección correcta. Hemos introducido algunas mejoras en este coche. Venimos de dos años de decepción con las actualizaciones, así que sin duda hay un cambio en el impulso de todo el equipo y de la fábrica, por lo que me siento optimista. No tengo ninguna duda sobre Aston Martin. Nadie debería tener dudas sobre Andrew Newey y el potencial que tenemos en la fábrica de Silverstone. Creo que es cuestión de tiempo que tengamos un chasis de primera categoría en la Fórmula 1. Y creo que es cuestión de tiempo que Honda proporcione el mejor motor en la Fórmula 1. Queremos que ese tiempo sea lo más corto posible, eso seguro", dijo Alonso en declaraciones a 5 Live.
Para la próxima cita en Países Bajos Aston Martin estrenará la nueva evolución de la unidad de potencia Honda. Con el chasis flamante y el motor mejorado, los de Silverstone tienen como objetivo inicial meterse en la discusión por la zona media de la parrilla. Es el primer gran paso que quieren dar. Parece lejano, porque la distancia inicial era enorme. Pero en Hungaroring mostraron que empiezan a ver la luz al final del túnel.
