Mientras el balón está por rodar, el fútbol costarricense enfrenta una crisis sin precedentes: clubes sin licencia, demandas judiciales, deudas con la CCSS y un ascenso definido en los escritorios
El balón todavía no rueda.
Pero el Apertura 2026 ya está envuelto en el mayor caos administrativo que ha vivido el fútbol costarricense en los últimos años.
Lo que debía ser la fiesta del inicio de un nuevo campeonato terminó convertido en una sucesión de resoluciones, demandas, licencias suspendidas, procesos judiciales y equipos que pelean su lugar fuera de la cancha.
En cuestión de semanas, Municipal Liberia perdió su licencia, el repechaje por su lugar fue suspendido, Guadalupe quedó fuera por incumplimientos con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Escorpiones ascendió sin disputar un solo minuto, San Carlos recibió la suspensión de su licencia y tanto Guanacasteca como Santos de Guápiles mantienen abiertas batallas legales contra la Federación Costarricense de Fútbol.
El campeonato aún no comienza y ya vive una tormenta institucional.
Todo comenzó con Liberia
La crisis tuvo su punto de partida con Municipal Liberia.
El Comité de Licencias revocó la autorización del club para competir en la máxima categoría, decisión que el equipo nunca apeló y que terminó dejando vacante una plaza en Primera División.
La situación llegó en medio del fuerte golpe institucional que sufrió la organización tras la captura de su entonces presidente Wilder Eusse, requerido por la DEA en un caso de presunto narcotráfico internacional, un hecho que provocó un cambio radical en la estructura del club y aceleró la salida de gran parte de su plantilla.
Desde entonces, varios de sus futbolistas encontraron nuevos destinos, entre ellos Shawn Johnson, Sebastián Padilla y otros jugadores que reforzaron al Deportivo Saprissa, mientras Herediano y Alajuelense también incorporaron futbolistas que pertenecían al conjunto liberiano.
La desaparición de Liberia de la Primera División terminó alterando por completo la planificación del torneo.
Un repechaje que nunca se jugó
Para llenar la plaza vacante, la Federación organizó un repechaje entre Guadalupe FC y Escorpiones.
Sin embargo, el partido jamás llegó a disputarse.
La razón fue que Guadalupe no logró demostrar que estaba al día con sus obligaciones ante la Caja Costarricense de Seguro Social, requisito indispensable para participar en un encuentro que definía un cupo en la máxima categoría.
Ante ese incumplimiento, la Federación aplicó el reglamento y otorgó el triunfo administrativo por marcador de 3-0 a Escorpiones.
Así, el conjunto belemita consiguió el ascenso... sin necesidad de entrar a la cancha.
Y ahora... otro equipo pierde la licencia
Cuando parecía que la situación comenzaba a estabilizarse, apareció un nuevo problema.
Este viernes, la Federación Costarricense de Fútbol confirmó que San Carlos tiene suspendida su licencia de participación, luego de que el Comité de Licencias detectara deudas pendientes con la CCSS.
La licencia permanecerá suspendida hasta que la institución regularice su situación.
Con ello, San Carlos se convirtió en el tercer club, en apenas unas semanas, en verse afectado por incumplimientos relacionados con el sistema de licenciamiento.
Guanacasteca no se da por vencido
Mientras unos pierden su lugar en la cancha, otros intentan recuperarlo en los tribunales.
La Asociación Deportiva Guanacasteca confirmó que el Tribunal Contencioso Administrativo emitirá un pronunciamiento sobre la medida cautelar presentada por el club para intentar suspender la revocatoria de su licencia.
Según explicó la institución, mantiene abiertos dos frentes legales: uno ante el Tribunal Administrativo de Conflictos Deportivos (TRIACODE) y otro en la Jurisdicción Contencioso Administrativa, donde también demandó tanto a la Federación como al ICODER.
La ADG sostiene que ha actuado dentro del marco de la legalidad y asegura que defenderá sus derechos deportivos y económicos hasta las últimas consecuencias.
Santos también quiere lo suyo
El caso de Guanacasteca no es el único.
Un año después de perder su licencia, Santos de Guápiles anunció una nueva demanda contra la Federación Costarricense de Fútbol.
El club caribeño informó que busca que las autoridades revisen nuevamente su caso mediante un proceso que calificó como justo, objetivo y transparente.
Con ello, otro expediente se suma a la larga lista de conflictos que hoy rodean al fútbol costarricense.
Un campeonato marcado por los escritorios
Mientras los equipos afinan los últimos detalles para debutar en el Apertura, buena parte de la conversación gira lejos de las canchas.
Hoy el fútbol costarricense habla más de expedientes, licencias, demandas, tribunales, medidas cautelares y obligaciones patronales que de fichajes, esquemas tácticos o candidatos al título.
La temporada ni siquiera ha comenzado y ya deja una imagen preocupante para el balompié nacional.
Porque el Apertura 2026 arrancará con once jugadores por equipo...
Pero con una crisis institucional que amenaza con convertirse en el verdadero protagonista del campeonato.
