América Ovalada: los hermanos Bareiro, protagonistas en Paraguay

Bareiro

BUENOS AIRES -- "Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera", dice la famosa frase del libro Martín Fierro y, en Paraguay, los hermanos Bareiro no son la excepción al dicho, ya que desde chicos juegan juntos y defienden los colores de la Albirroja.

"Juego con Gonzalo desde que nací y la verdad que jugar con un hermano es increíble. Nos entendemos bastante, sé que puedo contar con él en cada momento, en cada corrida o jugada. Él está ahí, como también lo hace fuera de la cancha, en mi vida", le manifestó el menor de la familia a Scrum, mientras que el mayor expresó: "Jugar con tu hermano es algo que no tiene precio. Sabés que en cada jugada está al lado tuyo, como también en cada tackle que te hacen o es el primero en estar para un ruck, como también está fuera de la cancha en el ruck de la vida".

Con una diferencia de un año, ambos comenzaron en el camino del rugby desde jóvenes, de la mano de su padre: "Empezamos a jugar con él en un parque de Johannesburgo, en Sudáfrica. Después nos buscó un club donde jugar que fue The Pirates Rugby Club, donde jugamos dos años. Luego continuamos jugando en Paraguay en 1999", sostuvo Carlos, quien a la hora de referirse si son críticos uno del otro, aclaró: "Cada uno le dice al otro sus errores y así nos ayudamos mutuamente a mejorar".

"El rugby me enseñó a levantarme en las peores caídas", dijo Gonzalo

La selección paraguaya para ellos no tardó en llegar. El primero en incursionar fue Gonzalo, quien tuvo su estreno ante Uruguay, en el Sudamericano A, en Cataratas, Argentina: "Dos meses antes del torneo me llamaron para formar parte del Plantel Nacional de Mayores y sentí como si fuera que se iba cumpliendo un sueño, ese que era ir a representar a todo un país con sólo 19 años". Por su parte, Carlos recuerda su debut como si fuera ayer: "Fue en el Sudamericano B de Mayores en Caracas, Venezuela. Un gran desafío y sentí una gran alegría al integrar la Selección de Paraguay con tan sólo 19 años, sobre todo cuando el entrenador Pedro Baraldi me llamó para que sea titular".

La familia es un factor importante para ambos, ya que cada partido se vive algo increíble y al referirse a ella, los hermanos coincidieron en su opinión y risueños explicaron: "Somos ocho y cuando los vemos antes de entrar a la cancha alentando en las gradas parecen los más fanáticos del rugby. Por su parte, papá parece que va a entrar de lo metido que está, mientras que mamá le lleva un babero, sobre todo cuando jugamos para los Yacarés. Luego, al llegar a casa es como un tercer tiempo familiar, donde cada uno da su opinión y sus quejas. Nuestros hermanos más chicos en forma de chiste nos dicen que cuando ellos jueguen por el Seleccionado lo harán mejor que nosotros".

Pero todo jugador tiene una primera casa y para ellos esa es San José: "A todos allá los considero como unos hermanos y siempre están ahí para darte una mano en las buenas y más en las malas. Me formaron como jugador y persona, y siempre estoy dando una mano en lo que se necesite", manifestó Carlos. Por otro lado, Gonzalo confesó: "El grupo humano ahí es impresionante. Mi función más importante fue ser capitán del Plantel Superior de San José".

Carlos: "Representar a todo un país es algo inexplicable"

No obstante, el rugby paraguayo crece día a día, aunque todavía no logró ser un deporte popular: "No tenemos mucho apoyo del Estado. Igualmente, sabemos que podemos llegar muchísimo más lejos", se refirieron ambos jugadores. Pero pese a los obstáculos, el sentimiento de jugar para la albirroja no cambia: "Es un orgullo defender esos colores y representar a todo un país, es algo inexplicable", afirmó Carlos, mientras que Gonzalo confesó: "Ganarte el derecho de ponerse esa camiseta no te lo regala nadie".

Al mirar al futuro, el tercera línea aseguró que el único objetivo es "llegar con el Seven a clasificar para los Juegos Olímpicos". Algo que no ve fácil, pero tampoco imposible. Por su lado, el medio scrum, aclaró: "Nos vemos transmitiendo todo lo que estamos aprendiendo a los futuros rugbiers".

El deporte ovalado significa todo en la vida de los hermanos Bareiro. "Rugby igual vida", es la frase de cabecera de Carlos, quien manifestó: "El rugby me da y me enseña todo lo que necesito para la vida", mientras que Gonzalo agregó: "La vida no es fácil así como en la cancha. El rugby me da muchos valores como la humildad, el compañerismo y el respeto. Me enseñó a levantarme en las peores caídas, siempre con la cabeza arriba".