La renovación de Néstor Lorenzo como Director Técnico de la Selección Colombia va más allá de una simple firma, el voto de confianza que la Federación Colombiana de Fútbol brinda al proceso que lidera el entrenador argentino no deja de generar revuelo en el país. Hay quienes piensan que debía seguir al mando de la Tricolor y otros que opinaban que se debía cambiar de rumbo para buscar nuevos aires en el banquillo del seleccionado.
Durante el último año el proceso Lorenzo al mando de Colombia fue blanco de críticas por su funcionamiento y resultados, de hecho, como venía mostrándose, parecía poco probable su continuidad dirigiendo a la Selección. Entonces vino el Mundial 2026 y el argentino demostró que con tiempo de trabajo puede hacer que la Tricolor plante una buena cara frente a sus rivales y consiga resultados positivos. Parece un ‘deja vu’ de lo que se vivió en la Copa América 2024, cuando Lorenzo tuvo tiempo de preparar el equipo, Colombia mostró que estaba para grandes cosas.
Los aciertos
Pese a algunas críticas, el seleccionador consiguió varios resultados que ilusionaron a la afición y devolvieron a Colombia a estar en el primer plano internacional. Esto lo logró después de una Eliminatoria decepcionante cuando en tiempos de Queiroz y Rueda la Tricolor se quedó eliminada para la Copa del Mundo 2022.
Lorenzo supo recuperar la competitividad y confianza de Colombia. Desde su llegada en 2022 logró conformar un grupo sólido en medio de una generación de futbolistas que venía golpeada tras la ausencia en el Mundial 2022.
Potenció el liderazgo de referentes como James Rodríguez, Luis Díaz y/o Dávinson Sánchez, pero además encontró en jugadores como Jhon Arias, Daniel Muñoz, y/o Gustavo Puerta, futbolistas capaces de responder en los momentos más importantes.
Lo no tan bueno del proceso Lorenzo
En varios partidos el equipo mostró dificultades para romper defensas cerradas y dependió hasta en exceso del talento individual de sus principales figuras. Finalmente, sus mejores delanteros nunca pudieron ponerse el rótulo de goleadores con la camiseta de Colombia. Faltó mucha contundencia en ataque y ni hablar de la definición desde el punto penal.
Hasta la convocatoria del Mundial casi siempre hubo cuestionamientos por algunas de sus decisiones en la conformación de las convocatorias, en nombres muy puntuales que finalmente no dieron la talla a la hora de ponerse la camiseta de la Selección Colombia.
Insistió en demasía en jugar con una sola fórmula, nunca llegó el momento de patear el tablero para intentar algo diferente y el equipo se volvió predecible desde hace mucho tiempo.
Los nuevos retos
El entrenador argentino tendrá ahora la misión de consolidar un proyecto que ilusionó al país, pero que también dejó interrogantes que deberá resolver de cara al nuevo ciclo. Urge una renovación en ciertas posiciones que terminaron pesando en momentos decisivos. Deberá buscar un ‘killer’ en ofensiva y encontrar un talento que sepa repartir pelota desde el mediocampo, pues el tiempo de James Rodríguez y Juan Fernando Quintero con Colombia pareciera estar llegando a su final.
Deberá hacer una transición inteligente en la renovación generacional, sin pisotear el prestigio de los máximos referentes de hace más de una década y permitiendo el progreso con futbolistas jóvenes que puedan asumir el protagonismo.
Preparar a Colombia para competir y pensar en ganar la Copa América 2028, ese debe ser el principal objetivo en la actualidad de Lorenzo tras la renovación de su contrato. Pensarlo no es descabellado, pues en la edición anterior del certamen llegó hasta la final.
Después de su participación en Copa América y lo ya mostrado en el Mundial 2026, la exigencia será mayor para Néstor Lorenzo al mando de la Tricolor. Colombia volvió a vérsele compitiendo a un buen nivel en la élite, pero el siguiente paso será convertir todo lo bueno que ha hecho en títulos, es la deuda pendiente de toda una generación de futbolistas.
